¡Aquí, allá y en todos lados!

La Cangreja Azul

Dispensen la tardanza, querida Pau, y todos aquellos que continúan esperando más historias de su servidora, la Cangreja Azul; puritita verdá que no ha sido por no tener nada que contar, al contrario:

Como recordarán, continúo en mi búsqueda de un hogar seguro para mi comunidad de cangrejitos de la Laguna Nichupté. Sin embargo, en este largo trayecto me he topado con tantos, tantos, tantísimos animalitos más que necesitan y necesitarán pronto de un hogar ante la depredación y el desarrollo desmedido, ¡incluyendo al mismísmo ser humano! ¿Pueden creerlo?, jamás imaginé que aquel ser por el que en un principio me enojé tanto, por haber destruido nuestro hogar, fuera igual de vulnerable que nosotros y,lo peor, presa y víctima de sus propios usos y costumbres…

Dicen por ahí que ustedes, los humanos, precisamente en este año se encuentran a la expectativa de grandes cambios, que el calendario de una cultura ancestral que habitó nuestro territorio hace miles de años llega a su fin, que se cierra un ciclo.

Y no sé si sea por eso, o porque finalmente se han dado cuenta de que no pueden seguir con el mismo modelo de “crecimiento”, pero he notado en varias partes ‘onde he andado que hay una extraordinaria suma de voluntades por defender nuestros ecosistemas, por eliminar el uso de productos contaminantes, y avanzar hacia un verdadero desarrollo sustentable donde quepamos todos: ¡todo un despertar de conciencias!

Por lo tanto, me da rehartísimo gusto esto que me cuentas, Pau, y no sólo porque la reutilización es una de las mejores formas de reparar el daño que ocasionan -sin ofender-, sino porque esto también provoca un consumo más responsable y, sobre todo, porque involucra creatividad para su transformación.

Fíjense nomás lo que son las cosas: hace unos días acudí a una exposición de arte en el domo del palacio municipal de aquí, de Cancún. Ahí, una banda bonita de artistas -a lo mejor también son de los que hablas, Pau- presentó una serie de cuadros creados de manera colectiva.

Ellos forman parte del Colectivo Inlakech, y me cuentan que con su obra buscan, al igual que el artista Alan Vázquez, sensibilizar a la sociedad respecto a problemáticas actuales; tales como el consumismo y el deterioro ambiental.

“Intentamos romper el ego, dejar de ser un solo un ‘yo’ para llegar todos juntos a un mismo punto, que en este caso es la libre expresión y la generación de más proyectos culturales en Cancún”, me cuenta mi compita Tadeo Esquivel, “El Tadz”.

Por su parte, Víctor Puga o “El Puga”, un buen amigo que también forma parte de esta ONG, insiste en la necesidad de abrir más espacios de para la expresión artística: “El arte sensibiliza, y lo que hace falta ahorita es sensibilidad. La política en algún punto pudo funcionar, pero nuestra capacidad para organizarnos es lo más adecuado para superar las problemáticas sociales”.

Así como esta agrupación, en mis andanzas por el bello surejte he conocido a muchas más verdaderamente preocupadas y ocupadas en la creación de un mundo mejor, de una mejor sociedad; entre ellas Conciencia Colectiva, Acciona Tu Planeta, Eco Huertos, Entorno Vivo, El Estropajo, Luum Pakul, ¡y muchos más!

Un poquito más pa’rriba, allá pal’ norte, he visto con hartisísima alegría y esperanza que se conforman enormes movimientos a favor de la preservación de nuestro territorio, cultura y tesoros naturales, como el de la defensa del Parque Nacional “Cabo Pulmo”, en Baja California, y el territorio sagrado de Wirikuta, en San Luis Potosí.

Incluso aquí, a raíz de la aprobación del mega proyecto turístico “Soto Lindo”, en la zona continental de Isla Mujeres, muchas personas y organizaciones ya han comenzado a actuar.

También sé que no hace mucho le dieron luz verde a la empresa Monsanto para la siembra de soya transgénica en los estados de Quintana Roo, Campeche, Yucatán, Tamaulipas, San Luis Potosí, Veracruz y Chiapas. Ante esto, por lo menos en esta zona, varios organismos están uniendo sus esfuerzos para frenar este ecocidio. El Foro “Mecanismos de Gestión de la Declaratoria de Zonas Libres de Transgénicos”, realizado precisamente hoy (18 de junio), en la ciudad de Chetumal, es un claro ejemplo de ello.

Pué bueno, aunque ya les iré platicando poco a poquito de estos casos, creo que lo importante aquí es resaltar que caminar de la mano y de la tenaza, por nuestro propio bien y el de las siguientes generaciones, es la única manera de frenar y -¿por qué no?- hasta revertir un poco el deterioro de nuestro planeta, de nuestro único hogar.

Les dejo algunas fotitos de aquella muestra artística colectiva que les digo, pa’ los que no alcancen a ir: