Being John Malcovich

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Por: Sofía Priscila Pérez Valle

La intención de este filme radica en la posibilidad de llevar al espectador a ser otra persona mostrándole que no todo es tan sencillo como parece, que la felicidad no radica en convertirse en otro ser.  El director Spike Jonze evidencia los pros y contras de esta situación, la vulnerabilidad del hombre, lo complejo del pensamiento humano, al mismo tiempo que crea un ambiente fantasioso en el que el espectador se siente a gusto a pesar de las escenas bizarras y surreales. La película comienza con Craig (protagonista) ensayando con sus títeres.  Se aprecia cierta melancolía por parte del personaje en la relación con su esposa Lottie, en las múltiples mascotas que tienen y en lo disfuncional del hogar. Lottie le dice a Craig que debería buscar un trabajo formal y dejar de hacerle al titiritero. Craig parece no prestar mucha atención a ese comentario y continua saliendo a las calles con su teatro guiñol, allí presenta actos de fuerte contenido por los que recibe golpes y maltratos verbales, finalmente regresa a casa desilusionado y se propone buscar trabajo en el periódico. Le llama la atención un anuncio en donde se solicita a alguien con manos hábiles para archivar documentos. Craig acude a la entrevista y percibe un ambiente extraño. La oficina se localiza en el piso siete y medio, la altura es mínima y todos los personajes que allí trabajan son poco convencionales, Craig encuentra un túnel que desemboca en la mente de John Malcovich, de ahí se suscitan una serie de hechos enredados que no dejan de mantener al espectador cautivo.

La música es utilizada tanto para resaltar el estado anímico de los personajes, como para sustituir sonidos ambientales. Spike Jonze emplea el color de tal forma que éste es capaz de cumplir con una doble función (fondo y forma) puesto que es estético pero al mismo otorga una fuerza mayor a cada escena. Se aprecia una minuciosa planeación que se aleja de la creación al azar, lo que da como resultado un producto visualmente atractivo. La originalidad del argumento, la sagacidad de las tomas y  la combinación de colores, posicionan a Being John Malcovich cómo un material de excelencia. El filme conlleva a la reflexión profunda, a pensamientos agudos sobre todas las veces que hemos querido ser alguien más y lo fácil que esto se vislumbra, sin embargo es necesario averiguar si nuestros “ídolos” han pasado pruebas similares o más complejas que las nuestras, deseando escapar de ellos mismos. La película nos invita a no despojarnos de la esencia propia, a no dejarnos deslumbrar por el falso espejo de la hipocresía y las pretensiones.