Con el pasar de los años…

Se han vendido hasta hoy 30 millones de ejemplares de la novela del autor colombiano. Se han vendido hasta hoy 30 millones de ejemplares de la novela del autor colombiano.

Danya Cervantes/Tercer semestre

Muchas veces escuché comentarios halagadores hacia la obra y en varias ocasiones me recomendaron su lectura, por eso no me sorprendió que la tarde en la que entré a la librería preguntando por un libro que fuera cautivante por su narrativa y envolvente por su magia, el vendedor no dudará en recomendarme esta extraordinaria creación literaria. Y es que “Cien años de soledad” es literatura pura, creativa y precisa en la que Gabriel García Márquez crea un mundo que puede desarrollarse sólo en la imaginación del lector, porque como una vez mencionó, “esta obra fue realizada en contra del cine”; es decir, con la intención de que no hubiera posibilidad de ser adaptada a una película.

“Realista hasta la crudeza minuciosa, a ratos mágico, inverosímil, siempre claro y sólido, el relato acumula en orden tal cantidad de hechos y dichos, de personas y de dramas, historias, anécdotas, episodios e intrigas que casi no se diría una novela sino un almacén, un tesoro de materiales novelescos alternados, vivos y fantásticos, de un interés que no decae y que se recorre apasionadamente, como un proceso de creación a la vista… Todo eso, hombres, animales, casos, cosas, casas, empujando por igual torbellino, de principio a fin, unos tras otros, verídicos o inventados, termina formando una masa que acaso sea la imagen de la humanidad: polvo, ceniza y nada”, así lo describe el portal de letras libres.

Gabriel García Márquez falleció el 17 de abril de 2014.
Gabriel García Márquez falleció el 17 de abril de 2014.

Macondo es el escenario que acuna y ve crecer las historias de amor pasional, espontáneo y esporádico que los corazones jóvenes habitantes del lugar, viven con intensidad.

Así mismo, la frustración y el dolor que la guerra provoca también crece en espíritus valientes de algunos hombres inexpertos de Macondo.

Al pasar las páginas y leer que la lluvia sigue cayendo; los Buendía continúan perpetuando su apellido y su reputación; Úrsula a pesar de su ancianidad aún posee la firmeza de carácter con el que construyó su hogar; y los años, como las personas, siguen pasando en Macondo, el lector puede sentirse más que un lejano espectador, como un amigo de la familia Buendía, un habitante más, otro soldado asustado pero convencido de morir por la justicia… Un personaje que vive y no solamente lee la novela.