Crónica de un bazar

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Rapsodia Bazar Vol. IV

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En la cuarta edición del Rapsodia Bazar, el pasado 30 de agosto en el parque de la s.m. 20 se reunió un abanico muy amplio de proyectos  creativos de Cancún y los alrededores para exponer: Moda, arte, fotografía, ilustración, instalación, cocina urbana y música. Sin lugar a dudas fue un evento que unió a los creadores con la comunidad.  

Aquí, una crónica muy personal de cómo fue nuestra experiencia.

por: Vanessa A. Zubizarreta AKA Pancha Machete

 

12:00 pm.

Al medio día llegamos al parque de la s.m. 20 y encontramos un cajón de estacionamiento justo debajo de una sombra, me apresuré por salir del coche y llegar hasta Diablito Rodríguez, uno de los coordinadores y organizadores del Rapsodia Bazar,  cuando lo encontré, me saludó y pude sentirlo apresurado, no le hice plática, sólo pregunte por la ubicación de nuestra mesa.

Rapsodia Bazar Vol. IV
Rapsodia Bazar Vol. IV

* Unos días antes, llegué al departamento de Diablito que literalmente está muy cerca del parque de la s.m. 20, donde sería el bazar, justo en el corazón de Cancún; en su departamento había un cuarto con muchas sillas acapulqueñas, de distintos tamaños, de esas que son de alambre recubierto de plástico, de colores vibrantes, me senté en una de color negro y platicamos, fumamos un cigarrito y en la parte de afuera, en un balcón, pude ver a una chica aun desconocida para mi, la salude y vi como hacía los letreros de los participantes, con una caligrafía muy ad hoc para la ocasión, ella traía los audífonos puestos y escuchaba música, pude ver su pulso firme y me sentí muy contenta de haber encontrado a personas que trabajan en lo que les apasiona, entre amigos y con amor. Me fui muy contenta y dispuesta a tener una actitud positiva y contagiosa para el sábado 30 de agosto: el día del Rapsodia Bazar vol. 4

Rapsodia Bazar Vol. IV
Rapsodia Bazar Vol. IV

Para la decoración de nuestra mesa, traía un arbolito de cuarzos de colores, una maceta con un cactus, cajas con utilería, una hielera, libros y dos manteles negros, me habían indicado que nuestro espacio designado estaría atrás de Alana, la chica adorable encargada del Mercadillo Vintage, no la encontré y decidí caminar por ahí hasta encontrar nuestra mesa, di con ella porque había un lindo letrero de madera con el nombre de nuestra mini empresa: Ek Chuah con letras hechas a mano de color verde turquesa, ese detalle me pareció de lo más atinado pero la ubicación de nuestra mesa no, era en un lugar sin sombra y la mesa era rectangular y metálica, bien podría haber freído un huevo como en las caricaturas.  Algo tenía que hacer…

Me adentré entre otras mesas y vi el lugar indicado para nosotros, abajo de la sombra de un arbolito, sentí que nos estaba esperando, le sonreí, también encontré una mesa redonda sin letrero, con dificultad la acerqué y me dispuse a regresar por la materia prima, las botellas de licor y digestivos de café y de cacao.

Mi amigo y socio Joshua, el creador de los licores, también traía las manos cargadas y nos empezamos a instalar.

 1:00 pm

Rapsodia Bazar Vol. IV
Rapsodia Bazar Vol. IV

Empezaron a llegar otros expositores, cada quien en lo suyo, apresurados por ordenar nuestros estantes por eso de que: de la vista nace el amor, había que ser lo más impecables y organizados.

 Joshua fue caminando por hielo y regresó empapado en sudor, me pidió que le hiciera una trenza y fue la oportunidad perfecta para aplicar mis técnicas de trenza francesa, ya con el peinado listo, nos dispusimos a conseguir otra silla, vi una a la distancia, y fui por ella sin pensarlo.

El chico del estante a nuestra derecha estaba fotografiando sus kimonos y bolsos, yo también tomé fotos de nuestro estante recién instalado y por fin me senté a esperar a los asistentes, no por mucho tiempo.

2:00 pm

Me preguntaba, ¿quién sería el primero en vender algo de sus productos? Me decía a mi misma, “ojalá seamos nosotros”, no estoy segura de que fuimos los primeros comerciantes pero estábamos entre ellos, una pareja de enamorados fueron los primeros en llevarse a casa una botella de Elixir de Café de Veracruz. Desde ahí supe que sería un buen día para nuestra emergente propuesta; la música empezó a sonar, música funk y me pare a bailar, pude ver como vestían a los árboles con un ropaje muy entallado, rosa con líneas blancas.  Pensé, el color Rosa es la combinación del rojo y el blanco, el tono intermedio que denota el amor universal y la pantera rosa también asomó sus bigotes a mi mente. No me permití más distracciones.

Rapsodia Bazar Vol. IV
Rapsodia Bazar Vol. IV

3:00 pm

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Rapsodia Bazar Vol. IV

Los asistentes se acercaban a nuestro lugar con un brillo en los ojos, venían dispuestos a dejarse sorprender y nosotros estábamos ahí para eso, a cada interesado le servimos una muestra del licor de su elección, de Café o de Cacao, nos decían excelentes comentarios, nos compraron otras dos botellas y las envolví en un papel blanco con puntos plateados y después les pedía una fotografía para alimentar nuestras redes sociales. Ellos con mucha apertura me dejaron capturar esos momentos de trueque moderno.

Se soltó la lluvia, El Rapsodia Bazar era como una canasta de estambres de color y nosotros fuimos gatitos que maullando fuimos a escondernos entre los árboles o debajo de las mesas para no mojarnos, también guardamos las botellas y los libros.

El diluvio se fue, nos precipitamos por poner todo de vuelta en su lugar, caminé entre otros estantes y saludé a amigos cercanos, me invadió un sentimiento de complicidad, estábamos mojados y secándonos con los rayos del sol que salían tímidos. Me imagine que saldría un arcoíris pero ni tiempo me dio de ver el cielo con detenimiento.

4:00 pm

Empiezan las horas pico, a cada persona que se nos acerca le damos una explicación de cómo es el proceso para realizar los licores, les decimos los ingredientes y les damos una degustación en un vasito caballero con hielo, ellos agradecen y nos dan sus buenos comentarios; otras cuatro botellas se van en las manos de mujeres y hombres amantes del aroma y el sabor del café y del cacao.

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Rapsodia Bazar Vol. IV

Los retrato y me siento orgullosa, también se acercan personas que nos invitan a otros proyectos, hacemos intercambio de tarjetas y unos que otro potencial cliente nos invita a su restaurante, para conocernos y en un futuro hacer un plan de negocio, entre ellos, los administradores de la Mezcalería, Joshua me voltea a ver como que no da crédito, no puede creer lo bien que nos va y las invitaciones que nos hacen, yo sí, sabía que sería el momento perfecto para crecer nuestro tallo, para florecer nuestras relaciones.

5:00 pm

Entre los asistentes me encuentro a personas que no había visto desde la primaria, seguimos en Cancún, me da mucho gusto verlos, esa nostalgia del pasado regresa con claveles en vez de ojos, y yo me siento una gitana, una ventera que en vez de besos vende licores al otro lado del río.

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Rapsodia Bazar Vol. IV

6:00 pm

Joshua hace la segunda ronda de hielo, ahora también va por agua mientras yo me dispongo a lavar los vasitos y a prepararlos para la segunda oleada de ventas; note eso, por momentos había mucha gente y por otros nada, era perfecto porque eso nos permitía prepáranos para las que vendrían; otras cinco botellas se van, y yo desbordada de alegría brinco y dos amigas llegan, , les pido que hagamos un brindis por la vida y les tomo una foto, regresa Joshua y seguimos al pie del cañón con los que se sienten curiosos por los licores, nos decimos nada pero sabemos que el día va mejor de lo planeado.

Rapsodia Bazar Vol. IV
Rapsodia Bazar Vol. IV

7:00 pm

Otra ligera lluvia se hace sentir, esta vez, nadie se esconde, las luces de noche, cálidas, nos envuelven en una atmósfera un tanto mística, única y encantada, el parque sonríe de tanta gente que lo visita; puedo ver como llevan bolsas de comprar las chicas, ellos también, y de repente me encuentro a mi amiga Daniela, le invito una cerveza, nos ponemos al día en unos segundos y vuelvo con Joshua para seguir la presentación, otras botellas se van, unas en forma de gota otras en forma de botella tradicional, los ojos de los compradores lo dicen todo, son el reflejo fiel del encanto. Nos apartan otras dos botellas. Y me digo a mi misma, quiero ver lo que los otros traen, quiero ir a sus estantes, pero me es imposible, hay muchas personas con nosotros y eso es justo lo que necesitamos. Más tarde habrá tiempo para visitar a los colegas.

8:00 pm

Al Rapsodia Bazar lo abraza la noche y se queda más tiempo, para las ocho de la noche aún tenemos ventas, las últimas botellas de Café se van, nos sentimos dichosos, agradecidos, cansados y hambrientos, nos disponemos a cerrar el día con broche de oro.

Los asistentes no cesan, siguen pasando por nuestro estante y preguntando por nuestros licores, para este entonces ya nos sabemos descifrar, ya nuestras botellas hablan por si solas.

Rapsodia Bazar Vol. IV
Rapsodia Bazar Vol. IV

Nos dan el aviso de que es hora de partir, de irse y no queríamos, era demasiado bueno para ser cierto, yo abrazaba a mi amigo de Mérida que me presentó a su novio, un hombre muy amable, con barba, perfectos, y le digo que tanto los quiero juntos y felices. El santo niño de Atocha con su cámara cuántica es el  encargado del video promocional y recuerdo que en algún momento del día, lancé un beso al aire, su cámara lo atrapó y ahora caerá en los ojos y en la boca de quienes me vean, tan feliz y tan dichosa en esa complicidad que me sentir un placer indescriptible, nos damos otro abrazo, acercamos nuestros corazones y nos despedimos contentos. Y eso que nunca me han gustado las despedidas.

 * Dos días después, en la retroalimentación del Rapsodia Bazar que tuve con la chica que inicialmente hacía los letreros a mano, Paola, me dijo que ella tampoco pudo darse una vuelta por los otros estantes, habían más de cuarenta expositores y no fui la única que de tanto flujo de asistentes no pudo ir a ver lo que los otros tenían que ofrecer, eso fue lo que me falto, de ahí en fuera no tengo palabras para describir esa sensación de rotundo éxito que experimentamos, nos vamos con los ánimos arriba y para cerrar quiero compartirles que el tiempo se me fue volando, eso demuestra que cuando siento alegría en el alma, se me van las horas y no me doy cuenta hasta que termina el sentimiento, en ésta ocasión, para mi, aún no ha terminado. Cancún va creciendo y nosotros con él, encuentros así, siempre son necesarios. Gracias totales a todos los involucrados por la oportunidad que nos dieron. Hasta la próxima.

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