Descartes y Calderón de la Barca: ¿Cómo ascender a la verdad?

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Por: Sofía Priscila Pérez Valle

Considerada una comedia seria, La vida es sueño (1635) se presenta como un canto a la libertad y a la posibilidad de elección frente al destino. En dicha obra conformada por tres actos que cumplen con las funciones de contexto, clímax y desenlace, Calderón de la Barca hace alusión a los conceptos de Platón y Sócrates. La obra es de carácter dramático sin llegar a ser tragedia y la influencia de Lope de Vega es evidente. La vida es sueño está compuesta por una gran cantidad de metáforas y analogías, recursos utilizados para demostrar la complejidad de la época y los conflictos tanto culturales como religiosos que se vivían. En esta obra, el autor concibe la libertad como bien preciado del hombre.

Por su parte, René Descartes, considerado iniciador de la filosofía moderna, escribe en 1637 el Discurso del método, con el que lejos de querer enseñar, pretende exponer sus ideas, encubriendo con maestría posturas religiosas que muy probablemente lo hubiesen llevado a una condena eclesiástica. El discurso dividido en seis partes y escrito en francés (lo cual otorgaba a dicho idioma una fuerza cultural, propia del latín en ese entonces) crea un parteaguas en el mundo medieval y da paso a la época moderna, misma en la que el paradigma era un mundo mecánico, cuadrado, donde todo debía mantener cierto orden. Pese a ser contemporáneos y exponer en sus obras los dilemas de aquel tiempo, Pedro Calderón de la Barca (debido a la influencia religiosa que tuvo durante su educación) inculca dogmas tales como el libre albedrío y la predestinación, mientras que René Descartes plantea la existencia de Dios manteniéndose ajeno a la religión y al pensamiento eclesiástico. No obstante, ambos cuestionan de una u otra forma, un problema práctico: ¿cómo ascender a la verdad?