Divergente, una más del post apocalipsis y la distopía

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Hace algunas semanas se estrenó en las salas comerciales la cinta de ciencia ficción Divergente, otra más de un género que se ha vuelto muy popular los últimos años, y no me refiero a la ciencia ficción en general, sino al tema apocalíptico, – me pregunto por qué,  el futuro no tendría  que ser necesariamente el producto de una destrucción masiva ¿o sí?, ¿por qué no pensarlo al revés? un futuro promisorio para la humanidad en el que se hayan resuelto algunos de los más acuciantes problemas, como las hambrunas o los desastres ambientales,  una realidad más amable, no utópica, pero  alentadora para las futuras generaciones, pero creo que eso no funcionaría, pues eso no vende boletos; vende la destrucción, la violencia, los miedos, la incertidumbre, son más atractivas, (cinematográficamente hablando). No deja de ser irónico, que vayamos al cine a  “entretenernos” con la perspectiva de una humanidad totalmente destruida que se reconstruye a partir de los escombros.

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Las películas de este género siempre nos muestran una sociedad post post post industrial, que ya ha pasado por uno o varios eventos apocalípticos de consecuencias catastróficas globales. En esta línea tenemos cintas que desde hace varios años han alimentado el imaginario colectivo con el beyond the future. Recuerdo que de algún modo esta tendencia apocalíptica inicia con las estupendas cintas Mad Max 1 (Miller, 1979) y Mad Max 2 (1981),- de las cuales me declaro fan absoluta, (por cierto cierto hubo otras secuelas muy malas)-, siguiendo con Terminator (Cameron, 1984) y Terminator 2: el juicio final (1991). La saga de Matrix, por supuesto (Hermanos Wachowski, 1999-2003). De las más recientes menciono algunas  que considero interesantes  El libro de Eli (Hughes, 2010), Soy leyenda (2007) que muestra una desesperanzadora soledad,  Cloud Atlas (Hermanos Wachowski, 2012), genial no sólo por el la transformación del espacio, sino por la ruptura de la noción lineal del tiempo. 

Ahora se ha puesto de moda otra variante del tema, que muestra, después del magno suceso destructivo, la reconstrucción de la humanidad a partir de estructuras sociales  más simples, pero marcadamente jerárquicas y desiguales, pues siempre hay un centro de control y poder omnipotente, con la tecnología y los recursos de su lado y la maltrecha masa de grupos humanos  indigentes sobrevivientes de la catástrofe, organizados sólo para sobrevivir. Están los Juegos del Hambre y su secuela ya famosa, así como el Juego de Ender (2012), de la cual escribí una reseña en este mismo espacio. Divergente no tiene la madurez de Cloud Atlas, por ejemplo, es más una entretenida historia, basada en la trilogía ya best seller de la joven escritora Verónica Roth,  muy atractiva para jóvenes y adolescentes en la que no falta el amor juvenil y el deseo de cambiar al mundo; sin embargo, hay algunas reflexiones interesantes que nos sugiere.

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 La trama plantea que después del típico evento que casi destruye a la humanidad, la sociedad se reconstruye a partir de una estructura que ya no se basa en el modo de producción capitalista (al decir del marxismo clásico), la cual  implica una relación desigual entre los que trabajan la tierra y venden su fuerza de trabajo y los que detentan los medios de producción y el capital. Aquí se trata de otro tipo de jerarquización, que sin embargo, sigue siendo desigual, pero con tintes “comunitarios”, hay grupos que tienen mayor poder, de hecho los de Abnegación están encargados del buen gobierno, pero se da la lucha de poder con los de Erudición.  A partir de una prueba  que da como resultado y ubica a los individuos en el grupo al que pertenecen por su “carácter” o “esencia” los hombres y mujeres en el umbral a la edad adulta deciden a cual quieren pertenecer: verdad, abnegación, cordialidad, erudición y osadía, no es necesario explicar el atributo que define a cada uno;  sin embargo, hay un breve “margen” (libre albedrío) para elegir a cuál grupo se quiere pertenecer, aunque la prueba te dice a quien perteneces. En este ordenado mundo, hay sin embargo, seres que son “divergentes”; es decir, que no encajan específicamente en un grupo y es que este es el discurso de la película: el ser humano es complejo, una misma persona puede tener algunos de esos o todos los atributos, aunque predomine alguno de ellos: se puede ser osado y abnegado, erudito y justo, cordial y….divergente. “No quiero ser solo una cosa… no puedo serlo. Quiero ser valiente, quiero ser abnegado… inteligente, sincero y cordial. Aunque sigo trabajando en lo de ‘cordial’.” expresa el personaje Cuatro.

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No puedo dejar de comentar que esto me recuerda la idea platónica expuesta en su República: una sociedad perfecta, equilibrada, dirigida por supuesto por los sabios filósofos, quienes constituyen la cabeza del organismo social y en la que por cierto los poetas (artistas) no tienen lugar. Por supuesto que esta idea platónica ha sido muy discutida y ya rebasada, pero es interesante ver como se ensaya con la idea de una estructura social que funcione bien.  Un último detalle: en la sociedad de Divergente hacen falta  los Artistas y los Constructores, dos pilares fundamentales de cualquier sociedad.

Dirección: Neil Burger
Basada en: Divergent de Verónica Roth
Actores: 
Shailene Woodley
Theo James
Ashley Judd
Jai Courtney
Ray Stevenson
Zoë Kravitz