Gravedad: interior/exterior.

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Gravedad es el nombre de la última cinta del destacado cineasta mexicano Alfonso Cuarón, escrita junto con su hijo Jonás, que ha sido estrenada en más de mil salas cinematográficas en todo el país.
Se trata de una historia minimalista compuesta por los siguientes elementos:ni

Dos actores: Sandra Bullock y George Clooney
El contexto: La simulación del espacio exterior
El tema: Como consecuencia de un accidente espacial  la dra. Ryan Stone y el astronauta Matt Kowalsky quedan a la deriva y lo demás será la desesperada lucha por sobrevivir. Nada nuevo en la historia y sin embargo….
Las  historias siempre son un buen pretexto para expresar algo más. El discurso de la cinta gira en torno a vencer los miedos, sobre todo los internos, y ¿que mejor contexto para enfrentarse a uno mismo que el solitario, silencioso e infinito espacio exterior?
La cinta es innovadora sin duda no sólo por el impactante entorno visual en el que incorpora al espectador,  sino por el tratamiento, la austeridad de elementos narrativos y por la simplicidad de la historia: sólo dos personajes en la soledad del espacio. Una dra. algo novata en esos entornos (Bullock) y un viejo lobo de mar que se mueve como pez en el agua y busca romper record (Clooney).


Lo interior y exterior.

La cinta se desarrolla entre los dos extremos de la experiencia humana: el interior y el exterior. Claro que el común de los mortales no tenemos la  vivencia del espacio, algunos ni siquiera tenemos la experiencia de la magnitud de la naturaleza en toda su extensión, tanto en su dimensión como en su fuerza. Experiencia estética de lo sublime, como lo definió Kant.
En el espacio exterior las coordenadas de la experiencia humana se suprimen:  no hay tiempo, no hay arriba, abajo, día, noche; sólo hay espacio, silencio, infinitud, es casi un no-lugar. La acción se desarrolla de lo muy muy lejano, como sólo puede ser el espacio, y la vivencia muy próxima de esto por parte de los personajes. Cuarón nos mete en el traje de Ryan, estamos respirando con ella, viendo a través de su escafandra, con la visión empañada, con la respiración agitada, con esa desesperante sensación claustrofóbica que te hace pensar “mmm…creo que prefiero la Tierra” aunque el espectáculo sea abrumador en su belleza, que por cierto lo es porque está de fondo nuestro hermoso planeta. Las tomas van de los extreme close up de la protagonista, hasta las panorámicas de la inmensidad  inabarcable del espacio: es la única posibilidad de situarse y entender la desesperación como emoción primaria que vive el personaje.
La dra. Ryan se queda sola con ella misma en ese inconmensurable espacio, ¿puede haber algo más aterrador que eso?, buscando sobrevivir con lo que tiene a la mano, brincando de estación en estación, echando mano de sus habilidades; aparecen los miedos, las tragedias vividas (perdió a su hija cuando ésta apenas tenía 4 años); pero sin que la cinta se instale en un estudio psicológico; Cuarón ni siquiera elige hacer los típicos flashbacks de la vida de Ryan, lo cual hace que toda la acción descanse en Sandra Bullock, la narración apuesta por la acción física, el desgaste, la desesperación del personaje, quien tiene la fortaleza necesaria y la capacidad de enfrentar sus miedos, resolver el problema y regresar a la tierra, gran metáfora sobre la vida. Es cine:  pura acción y  personajes en situaciones límite.

Lo próximo y lo lejano.




La ilusión óptica se logra. Gracias a la tecnología actual entramos en el espacio exterior y entramos en el traje espacial de la Dra. Ryan Stone, experimentamos el recorrido del personaje flotando entre los túneles de las estaciones espaciales, percibimos la sensación de la no gravedad. Visualmente hay escenas hermosas, como cuando Ryan entra a la primera estación después del accidente y se despoja de su incómodo traje;  respira al fin y flota como si estuviera en el útero un espacio cercano, ingrávido, cálido y, sobre todo, seguro. Por supuesto, el referente es y será siempre en este tipo de cintas Odisea 2001 en el espacio (Kubrick,1968), un homenaje se lo haya propuesto o no. Otro asunto es la dimensión sonora, lo único que es posible escuchar es lo que la dra. Ryan escucha, la intercomunicación,  primero con Kowalsky, después con algún lugar del planeta, pero predomina el silencio. Hermosa escena cuando ella aúlla como lobo  teniendo como fondo la ventana circular de  la cápsula espacial, metáfora visual de la luna. Genial  la escena en que Kowalsky se hace presente y le da la clave para sobrevivir, pero no está allí, los que se han ido y se hacen presentes en ese no-lugar llamado espacio; realidad psicológica, imaginaria, que en este caso le funciona a Ryan para tomar el impulso necesario y salvarse. Más homenaje a Odisea 2001.

Para finalizar, Gravedad es un excelente ejemplo de como la tecnología 3D está bien incorporada para crear la ilusión óptica que soporta la narración, el director logra invadir el espacio del espectador, envolviéndonos en el entorno, el límite se borra, no entramos en el espacio, éste entra en el nuestro, percibimos los elementos, hasta las lágrimas del personaje que flotan y son próximas, tangibles. Un viraje tecnológico que  convierte la experiencia cinematográfica más que en una vivencia visual, táctil.

Les dejo una imagen de un sitio de carteles alternativos de la cinta, que me parece expresa muy bien lo que he querido plantear en este texto.

disponible en: http://www.cinegarage.com/24354-gravedad-posters-alternativos/