Her, entre lo real y lo ilusorio.

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Póster alternativo de Shortlist.
Póster alternativo de Shortlist.

Por: Deltha Mayorga

Her, acreedora reciente del premio de la Academia como “Mejor Guión Original”, es el primer film que Spike Jonze además de dirigir, escribe, siendo esta la oportunidad de demostrar que puede desarrollar una historia llena de contrastes y  de la cual se pueden sacar diferentes lecturas.

En las películas previas a Her vemos a un Jonze diferente, que se deja llevar por sus guionistas y sus colaboradores; algunos recordaremos Adaptation –El ladrón de orquídeas– que más que tener un sello de Spike Jonze adquiere toques distintivos de los hermanos Kauffman, guionistas de aquel proyecto.Spike Jonze y Joaquín Phoenix.

Pero en Her, la inercia de abandonarse a la voluntad del guionista (como en “Cómo ser John Malcovich” y “Adaptation”) se rompe, dejándonos ver a ese Spike Jonze que sigue el hilo de su propia creación, que se maneja con cautela, realizando así un film amable, cálido –algunos dirían hasta cursi- y no tan futurista.

Joaquín Phoenix interpreta a Theodore, un hombre con una vida solitaria que enfrenta una crisis emocional debido a una separación dolorosa con su esposa. Su trabajo –algo muy curioso- era escribir cartas ajenas sentimentales de desconocidos, reflejando lo que él idealizaba para su propia vida amorosa. Su historia gris tiene un giro cuando el protagonista adquiere un sistema operativo nuevo que se autonombra Samantha, una auténtica  inteligencia artificial, con la voz de la sensual Scarlett Johansson que le da  personalidad y presencia. Tanto así, que el espectador imagina como sería Samantha, ese personaje intangible pero tan real que nos presenta Jonze.Her

Theodore de repente se encuentra enredado en una historia de amor con su sistema operativo, el cual  fue desarrollado para evolucionar y experimentar emociones tal y como lo haría una persona; Samantha es capaz de sentir amor, celos y otras características propias de los seres humanos y a lo largo del filme podemos verla  en  constante catarsis.

Jonze plasma muy bien los altibajos que enfrenta una persona envuelta en una situación amorosa y que pueden confrontarnos con la soledad que a muchos aterra, dejándonos ver los mecanismos del corazón humano. Nos lleva de la mano y nos hace cuestionarnos sobre este juego ilusorio del amor. ¿No será que este personaje solitario con tremendas carencias emocionales –como le puede pasar a cualquier mortal-  encuentra en Samantha lo que no podía encontrar en él mismo? Sintiéndose aterrado por las relaciones afectivas, huyendo del compromiso que se le hace al ser amado. Podría pensarse que Samantha es su refugio y la vez el reflejo de él mismo.

Calling from Samantha

Es difícil imaginar que uno puede enamorarse así como así de una herramienta tecnológica, pero no nos vayamos muy lejos: ésta no es una realidad tan distópica como muchos piensan. Tomemos en cuenta la nueva forma de relacionarnos, de aquellas personas que mantienen una relación a distancia sostenida únicamente a través de una computadora o un dispositivo móvil. ¿No se trata acaso de amores virtuales, o al menos tan “reales” como el de Theodore y Samantha?

Her, más que emitir una crítica al mundo tecnológico en el que estamos inmersos, no hace otra cosa que hacernos ver la forma en que el ser humano ha evolucionado en sus relaciones interpersonales, el cómo la tecnología juega un papel importante en nuestro aprendizaje emocional,  mostrándonos un mundo de personas enajenadas gracias a lo virtual, que el mayor contacto que tienen con sus semejantes es a través de la pantalla de su dispositivo móvil o computadora, dejando a un lado el tradicional “cara a cara”.

Entre la bella fotografía, su simple narrativa y los colores cálidos que maneja Jonze, el ver Her es todo una experiencia; sea cual sea la lectura que se le pueda dar, es una película que despierta la mente del espectador, que hace que tenga sus propios juicios sobre el mundo posmoderno que le rodea, sobre su forma de relacionarse con los demás y sobre todo al respecto de su condición sentimental. Este es un claro ejemplo de que lo más sencillo muchas veces resulta ser lo más acertado.

Ilustración por: Jorge Juárez. 4° Semestre Diseño Gráfico.
Ilustración por: Jorge Juárez. 4° Semestre Diseño Gráfico.