Impresiones de mi primer festival

crédito: Gerardo Aguirre, foto extraída de la pág oficial del RMFF 2014 crédito: Gerardo Aguirre, foto extraída de la pág oficial del RMFF 2014

Texto por: Fernando Pérez.

6° Semestre en la Lic. en Ciencias de la Comunicación

Participó como Jurado Joven en la 

tercera edición del RMFF.

Foto por: Fernando Pérez
Foto por: Fernando Pérez

Del nueve al quince de marzo del presente año se realizó la tercera edición del Riviera Maya Film Festival, teniendo como sedes Cancún, Playa del Carmen, Puerto Morelos y Tulum. Con más de 70 películas exhibidas y además contando con el estreno nacional de las dos partes de “Nymphomaniac” del polémico director Lars Von Trier, el festival  ha logrado posicionarse como uno de los más importantes del país.

 El domingo 9 de marzo, una larga fila de nacionales y extranjeros se dieron cita para inaugurar el festival. La alfombra roja por las que desfilaron, en su mayoría, estrellas nacionales de televisión, contó  además con la  presencia  internacional  de Peter Saasgard y Maggie Gyllenhall.  “Night Moves” de Kelly Reinchardt fue la película que abrió el festival, generando –hay que decirlo- un cierto rechazo por parte de la audiencia que quizá no está acostumbrada a observar ese cine lento y con tendencia al interiorismo.

Foto por: Fernando Pérez
Foto por: Fernando Pérez

Sin embargo, lo anecdótico de la noche lo aportaron dos personas: la conductora del evento, al no poder pronunciar el apellido de la directora Yulene Olaizola lo cual produjo la burla del público y la molestia de la realizadora mexicana, y el secretario de Cultura y Educación del Estado, que pronunció un discurso cuya lectura  fue, sencillamente , penosa.

A lo largo de la semana las actividades más intensas se realizaron en Playa del Carmen, en el cine del centro comercial Pelícanos el cual fue la base de las proyecciones, del área de prensa, acreditaciones, y de El Riviera Lab, lugar donde se reúnen directores y productores que buscan el financiamiento para terminar películas.

Foto por: Fernando Pérez
Foto por: Fernando Pérez

Las proyecciones se dividieron en cinco secciones: Plataforma Mexicana, selección de películas mexicanas que compiten por un premio económico; Panorama Autoral, cine de autor; Planetario, cine que busca concientizar acerca de los problemas ambientales; Riviera Lab Presenta, películas que en ediciones anterior consiguieron terminarse por Riviera Lab; y Gran Público, cine apto para audiencias más clásicas.

Por el puesto que fungí-jurado joven- a lo largo del festival tuve la oportunidad de observar toda la Plataforma Mexicana. Como su nombre lo indica, es una selección de películas realizadas por directores mexicanos cuyo género indefinido fue una muestra elocuente de la actualidad independiente cinematográfica: cine que se descentraliza para incluir en sus narraciones e iconografía a la periferia-Tijuana, Sonora, Puebla y Guadalajara- y un cine que emociona y conecta con la audiencia plural de Playa del Carmen, la cual durante el festival abarrotó cada una de las 11 propuestas nacionales.

La clausura se realizó en el Hotel Paradisus de Playa del Carmen. En el evento se otorgó el premio Kukulcan a “Café” de Hatuey Viveros, “Navajazo” de Ricardo Silva y por parte del jurado joven  a “Cumbres” de Gabriel Nuncio. El festival terminó con “Locke” de Steven Knight, film rodado en su totalidad en el interior de un automóvil.

Lo más gratificante de haber participado en este festival, fue observar en totalidad la selección de  Plataforma Mexicana. Alejamiento del cliché temático del narcotráfico, propuestas visuales y narrativas que buscaban originalidad y belleza  , concepciones diversas de los qué es el cine, fue esa muestra de realizadores

Foto por: Fernando Pérez
Foto por: Fernando Pérez

mexicanos. Semana en que el público con su gran respuesta, desconoció el  dicho de la industria: “en México no se ve el cine mexicano”. Quizás, si se distribuyeran películas con mayor calidad, la asistencia sería otra.

El Riviera Maya Film Festival 2014, fue un caleidoscopio de miradas y colores, fractal de posturas del quehacer fílmico, acercamiento de la creación artística a un público multiforme. Sencillamente, comunión con “un microcosmos de lo que sería el mundo, si los hombres pudieran relacionarse entre sí directamente y hablar el mismo idioma”