La publicidad ha muerto, vivan las redes sociales.

ALUMNOS EN VIII JORNADA

 

En las Lecciones sobre Estética, Hegel escribió:  “considerado en su determinación suprema, el arte es y sigue siendo para nosotros (…) algo del pasado” esa afirmación fue interpretada en muchos ensayos como  “el arte ha muerto” o “el fin del arte”, y suscitó a lo largo de muchos años sendos ensayos e interpretaciones acerca de qué quiso decir Hegel; por cierto que  este texto no pretende para nada seguir alimentando esa línea. Lo que es claro es que Hegel  no se refería seguramente a que el ser humano dejaría de realizar obras artísticas, para comprender esta afirmación hay que contextualizar que dentro de su sistema filosófico Hegel se refería al papel que cumplió el arte desde su perspectiva en la dinámica histórica de realización del espíritu absoluto, junto con la filosofía y el arte. Pero no se asusten, este breve escrito no va por ahí (aunque en otro momento me encantaría averiguar qué más nos aporta esa afirmación hoy en día) por lo pronto, la traigo a colación a propósito de unas conferencias acerca de Mercadotecnia Digital, en las que el planteamiento inicial fue: “La publicidad ha muerto”.

Con esta sugerente afirmación  el publicista Francisco Mariano Martínez, @pacomariano, inició su primera conferencia el pasado 16 de noviembre en el marco de  la VIII Jornada de Comunicación, en el auditorio de la Universidad La Salle Cancún. El tema que el Comité Organizador de la misma, alumnos de séptimo semestre, fue  trabajar sobre la idea de MÁS: medios, mercadotecnia y comunicación. Los temas abordados por Francisco Mariano en tres conferencias fueron:  Muerte de la publicidad, Mercadotecnia digital y Redes Sociales.

Francisco Mariano, quien con claridad y elocuencia demostró su gran experiencia en el ámbito  publicitario y en el tema de la mercadotecnia digital, inició con una presentación en la que sostuvo que la publicidad, así como la conocemos, está muriendo; ya que el surgimiento del espacio digital y la fuerte penetración que ha tenido en nuestras vidas, está modificando  la forma en que consumimos  y nos ha  conducido a una  participación más activa en aquello que nos satisface y lo que no en todos los terrenos:  ideas, servicios, consumo de productos.

Expuso que después de un modelo de  producción masiva con su respectiva publicidad, que se consolidó desde hace varias décadas a través del bombardeo televisivo fundamentalmente, se impone lo que debemos consumir de forma vertical y autoritaria.  La emergencia de las nuevas tecnologías de información, con la movilidad, acceso y participación que hoy nos garantizan, dan como resultado un consumidor activo que busca, rechaza, difunde, promueve y compara todo aquello que le interesa y opina duramente de lo que no le satisface.  En este punto el surgimiento y expansión vertiginosa de las redes sociales en el ciberespacio (porque redes sociales  han existido siempre) han hecho posible lo que Francisco opina debe ser “el sueño, el ideal” de todo empresario o productor de bienes y servicios; a saber, el contacto directo con el consumidor.  Twitter y Facebook,  dos de las redes más penetrantes hoy en día, hacen posible ese sueño. Entonces en la cadena productiva moderna de hace unas décadas en la que del productor se pasa al distribuidor y de éste al consumidor, se han eliminado algunos  intermediarios, haciendo posible el contacto directo, personal, entre productor y consumidor.  Esto es una gran ventaja para ambos, aunque también presenta desventajas y nuevos retos de comunicación para aquellas empresas que no han modificado esa relación con su mercado y que no escuchan las observaciones de un consumidor molesto o agraviado:  abren su cuenta de Facebook o su Twitter, pero no atienden como debe de ser las quejas y comentarios negativos. Eso ha ocasionado en algunos casos pérdidas importantes para algunas empresas de las cuales comentó algunos casos escandalosos. Y es que en estas redes sociales hay un intenso movimiento, es un espacio virtual que se ha apropiado el consumidor y ciudadano común: los grupos, familias, amigos, movimientos civiles de todo tipo, cada día acceden y  comparten contenidos, evidentemente es un espacio social en el que muchísimos confían mucho más que en el discurso gastado de la publicidad tradicional. Así que la recomendación a los productores de bienes y servicios es que al abrir su cuenta de alguna red social, estén dispuestos a comunicarse directamente con sus consumidores.

Por ello, para cerrar con una comparación tal vez burda, pienso que más que interpretar literalmente la frase de que “la publicidad ha muerto”, -así como Hegel en su momento reflexionó en el papel histórico del arte según su perspectiva- lo que ha llegado a su fin, según Francisco Mariano es esta visión vertical e impositiva del discurso publicitario, ante un consumidor pasivo e indefenso, que, aunque sigue por allí, va aumentando vertiginosamente un consumidor activo, exigente y al cual, si no le parecen los productos o servicios que le brindan, no sólo acude a la PROFECO, sino que expresa sus opiniones en las redes sociales en internet y eso genera un efecto dominó impresionante, así que  ¡VIVAN LAS REDES SOCIALES!