La trascendencia del género documental en México

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El cine documental en México ha tenido sus altibajos después de su florecimiento en la Época de Oro. Fue tomando diversos matices que llegaron a tornarlo controversial,  al mismo tiempo bajo la lupa a nivel internacional.

Los documentales surgieron como una manera de demostrar realidades ocultas que se encontraban mermadas por el poder; sin embargo, hoy, se han desarrollado  características de un largometraje con el fin de tener un lugar en el público audiovisual. Lamentablemente, antes de esta última década, muchos de los documentales alternativos e independientes, quedaron “fuera de foco” al no ser prioritarios en la agenda hegemónica. Hoy vemos que han vuelto a tomar relevancia, y en efecto, se llegan a promover una gran cantidad,  pero excluyendo aún a los que en verdad tienen un interesante fondo más que una forma. El cine se ha abierto campo en los temas a debatir y prestar atención e impulso en México. Es necesario tomar en cuenta que,  como en otros campos de poder, el cine mexicano tiene sus divisiones sociopolíticas que deben ser conocidas por los espectadores. Tiene que haber un convenio cultural para impulsar el cine, todavía desconocido, pero proactivo.

El documental independiente fomenta la reflexión ciudadana, no sólo entreteniendo visualmente, sino para dar herramientas de defensa política, social y hasta cultural.

No dejemos que, como en otros medios, la plutocracia y el grupo empresarial, tomen las riendas del cine. Es un caso a tratar que, de no ser meditado e intervenido, se perdería un medio importantísimo de voz ciudadana y consciente en México.

Creámoslo o no, el documental formará una trascendental parte de nuestra alerta ante los evidentes problemas que atraviesa el país en este momento.