Los mitos que nos dieron traumas de Miguel Zunzunegui

Los heroes que nos dieron patria han dejado como secuela algunos traumas. Los heroes que nos dieron patria han dejado como secuela algunos traumas.

Andrea Contreras Flores*

Los mitos que nos dieron traumas, es un libro publicado el 1 de agosto del 2012 que habla de la realidad en la que vivimos los mexicanos, desenmascarando los mitos que han sido adquiridos en la cultura de México desde hace muchos años, los cuales hemos arrastrado hasta la actualidad. El escritor de este libro, Juan Miguel Zunzunegui asegura que es imposible llegar a un destino cuando sólo se voltea hacia atrás. Compara nuestra cultura con las de otros países demostrando que no todos los mitos son negativos; algunos impulsan y motivan, mientras que los de México; basados en mentiras, sólo hacen que nos justifiquemos ante nuestros errores. Algo que me pareció único e interesante del libro, es la forma en la que algunos capítulos son narrados como si el escritor fuera un psicólogo y México estuviera en su terapia, descubriendo, aceptando y analizando los mitos que le han dado traumas.

Este libro es una recopilación de mitos que han sido adquiridos en la cultura de México desde hace muchos años y que hemos arrastrado hasta la actualidad.
Este libro es una recopilación de mitos que han sido adquiridos en la cultura Mexicana.

Algunos de los puntos y temas que más me llamaron la atención, son los siguientes. Vivimos el hoy volteando al ayer; sin pensar en absoluto en el mañana, toda la historia que se nos ha enseñado desde el jardín de niños hace que en definitiva no nos haga visionarios y, finalmente, “es imposible llegar a un destino cuando sólo se voltea hacia atrás”.

Dará a conocer los países que han sido conquistados e incluso la misma España, que antes de conformarse como reino, estuvo siete siglos bajo dominio árabe. Y que todos esos países fueron conquistados y han superado el trauma. México ha visto pasar los siglos y sigue usando la Conquista como trauma fundamental de su identidad y como pretexto para todas sus desgracias. Estos traumas que se derivan de los mitos se han enseñado de generación en generación de la siguiente manera: somos un pueblo conquistado y nuestro origen es: la derrota.

Los mitos nunca han buscado la verdad, sin embargo; ese imaginario colectivo impulsa hacia arriba a muchos paises, algo que no puede pasar en México.

Una de las cosas que más se desmiente, es el mito de México como un pueblo conquistado. El nombre México se le dio a nuestro país mucho después de que llegaron los españoles. El folclor, el barroco, la música, nuestra gastronomía, las ciudades coloniales y más cosas que hoy caracterizan a México fueron gracias a la hispanidad y hasta la lengua que determina nuestro pensamiento (el español), con la que vemos y comprendemos el mundo; con esa lengua insultamos al español y con ella cantamos y gritamos todo lo que nos enorgullece de México.

Y es aquí donde se desprende otro mal muy fuerte que nos caracteriza; el síndrome de Masiosare. Ese síndrome que nos impide aceptar a los demás sin discriminar y  que nos hace pensar que todos son nuestros enemigos. Y así discriminamos al español y al Mestizo sin ver que somos el resultado de la unión y el triunfo. Aprender de esto podría hacer que nos uniéramos, pero preferimos ser enemigos de todos. Así nace poco a poco el miedo a todo; “el complejo de conquistado, el individualismo y la desconfianza, la crisis de identidad, la polarización de la sociedad, el culto a la pobreza” (Zunzunegui), porque se dice en nuestro país que el pobre y humilde es bueno, y que el rico es malo.

Darnos cuenta de que como especie, somos finalmente todos iguales, es fundamental para no caer en este síndrome. Zunzunegui, en su papel de psicólogo, llega a la conclusión de que México sufre otro gran trauma que es; el síndrome de Esquizofrenia y Esquezofrenia, que viene de la tendencia al “Es que”…, al eterno pretexto que nos excluye de todas las desgracias que tenemos. Y consiste en que siempre nos estamos excusando de todo y echándole la culpa a todos. Esos son los principios que aprendemos y vivimos con ellos. El autor menciona que el problema es que los mitos que nos enseñan terminan por ser parte de la historia, y la historia forma el alma colectiva de un pueblo, forma nuestras ideas, principios y valores.

A mí me suena como la frase de Joseph Goebbels: Una mentira repetida adecuadamente mil veces, se convierte en una verdad. Y cuando las mentiras son a nuestra conveniencia se nos hace bien aceptarlas y no ver la realidad, y en vez de crecer, tal parece que México está echando más raíces aferrándose a un futuro místico. “Nos dicen que la historia sirve para no repetir los errores del pasado, pero cuando ésta se enseña dogmáticamente y sin crítica, no sirve para nada”, y para empezar es imposible estudiar el pasado, pues nadie ha estado ahí; la historia que nos enseñan solo interpreta el pasado.

Si lo vemos desde este punto podremos darnos cuenta de que no es nada factible confiar, pues la historia es la interpretación de las personas que pueden utilizarla como conveniencia para dominar y ejercer mejor el poder. “No sabemos lo que pasó, sabemos únicamente lo que aquellos que escribieron dicen que pasó” (Zunzunegui) y como el pasado tiene que estar sustentado por algo, se crea el mito, que es la explicación no más lógica, sino la más fantasiosa, para justificar los huecos que los intérpretes de la historia tienen. Zunzunegui dice en estos primeros capítulos algo que me parece muy interesante; “la historia es una construcción, se convierte en una herramienta ideológica y es finalmente un instrumento de la clase en el poder para mover masas y conservar el dominio”. Me ha quedado bastante claro, que los que están en el poder lo menos que les interesa es que la población esté bien enterada, que sea crítica e inteligente, pues la manipularlos sería difícil.

En el libro también se explica cómo se fue creando desde hace mucho la crisis de la identidad del mexicano. Desde antes de 1521 no existía una nación mexicana, no es hasta después que surge México, de la unificación de un solo gobierno que lo controlaba y administraba y que el creador de este territorio era Hernán Cortés, pero se tiene el mito de que somos un pueblo conquistado; aunque ni México ni España (que aun no terminaba de consolidarse como reino) existían con estos nombres y no puede haber conquistado sin conquistador.

“Tenemos un legado indígena, aunque preferimos al indio muerto, pero poco nos ocupamos del indio vivo”( Zunzunegui)

 

Zunzunegui hace referencia al libro de Octavio Paz; El laberinto de la soledad; con el que explica mejor este síndrome de la crisis de la identidad del mexicano. “Un ser que es español y que es indio, y que repudia a ambos, está absolutamente solo, y evidentemente, en un laberinto de paradojas” … y es aquí cuando nace la crisis de identidad, Octavio Paz en su libro menciona que, “es pasmoso que una nación tan rica en tradición sólo se conciba como negación de su origen”.

Tener claro nuestro pasado sin mitos que nublen la realidad y aceptar nuestras raíces que son tanto indígenas como españolas, es decir, mestizas, hará que entendamos muchos de los problemas que tenemos y que tratemos mejor a los demás sin padecer el síndrome de Masiosare, sin pensar que otros nos van a atacar y por eso mejor atacar primero nosotros. Este trauma impide que exista un pueblo unido, “ese que dice en los cánticos que jamás será vencido”, pero nunca cambia el hecho de que somos enemigos unos de otros. “Masiosare es extraño, pero no extranjero porque siempre ha estado con nosotros”, el enemigo principal del mexicano; es el mexicano de al lado, dispuesto a hacer pedazos al otro sólo por pensar distinto.

Según datos de CNN en comparación con el resto de la población, los indígenas encaran mayor pobreza, rezago educativo y dificultad para acceder a la justicia.
Según datos de CNN en comparación con el resto de la población, los indígenas encaran mayor pobreza, rezago educativo y dificultad para acceder a la justicia.

En el libro encontrarás la explicación de una realidad que me parece muy triste, que es la discriminación al indígena. Evitar la discriminación empezó desde la revolución pues era uno de los objetivos, “Tierra y libertad” se pedía, pero como bien se expresa en el libro: “Los gobiernos pos-revolucionarios hicieron sólo una cosa por el indio, y fue cambiarle el nombre, lo bautizaron como campesino, y así, en lugar de tener a la indiada, tuvieron al campesinado, elemento vital en la nueva política del acarreo, emanada de la revolución”, y es así como el indio pobre del siglo XIX se convirtió en el campesino pobre del siglo XX.

El indio quedó igual de sometido y el mestizo igual de discriminado, porque la discriminación por el mestizaje es parte de nuestra mente colectiva.

En el informe publicado el 9 de marzo del 2015, se destaca que México es de los países que no disminuirá a 50% la tasa de analfabetismo como se comprometió.
En el informe publicado el 9 de marzo del 2015, se destaca que México es de los países que no disminuirá a 50% la tasa de analfabetismo como se comprometió.

Todos hablan de que la educación es lo que hace que un país crezca positivamente, pero si en este país se enseñan cosas que no son reales y que no sirven de nada, simplemente dañarán y llenarán de excusas nuestras mentes. Enseñar y educar es complicado, pero hacerlo bien es una tarea aun más difícil.

El origen del macho, fue uno de los temas más interesantes y directos del que recomiendo un análisis minucioso. A pesar de que grandes figuras que constituyen la cultura mexicana, como Pedro Infante que son alabadas; el autor desenmascara y saca a la verdad el mensaje inconsciente que se deposita en la sociedad. “El macho mexicano busca seducir a las mujeres, pero rechaza a las mujeres que caen ante la seducción”. Es interesante como relaciona este tema con el de la virgen de Guadalupe, el autor empieza explicando cómo la mujer para el hombre es un objeto de deseo, pero cuando tiene hijos deja de ser mujer amante para convertirse en “la madre de sus hijos”, recuperando su virginidad y, por lo tanto, se vuelve intocable y así por respeto le es infiel. Este mal es lo que han enseñado generación tras generación; las mujeres, “grandes creadoras de machos”.

Muchas de las figuras e íconos de la cultura mexicana representan figuras machistas.
Muchas de las figuras e íconos de la cultura mexicana representan figuras machistas.

Nuestra cultura es la que vivimos actualmente, no aquella prehispánica; esa es parte de ella pero no lo es todo; debemos de evolucionar e ir cambiando. Así como en el himno nacional, que se escribió en tiempos diferentes y de los cuales se siguen teniendo los mismos conceptos. No podemos cambiar el himno nacional, pero si cambiar de mentalidad. “Al sonoro rugir del cañón comenzó a escribirse la historia de nuestro querido México, y es necesario que el clamor de la metralla de los cañones sea acallado de una vez por todas” (Zunzunegui). El cambio de la paz es la que nos llevará a un mejor futuro.

Considero que es requisito leer este libro y no sólo los mexicanos, sino todo ser humano, pues los complejos que han sido tratados, son muchas veces parte de la escencia del hombre. México necesita más que nunca permanecer unido, ya no podemos seguir aprendiendo de derrotas, ya no podemos seguir viviendo de los muertos y ya no podemos seguir creyendo que todos son nuestros enemigos. Tenemos que comenzar a usar mejor nuestra libertad y no desperdiciarla en comentarios y actos absurdos que sólo sirven para hacer escándalos. Es momento de abrir los ojos y empezar a ver la realidad, es momento de despertar.

 

 

 

*Andrea Contreras Flores, estudiante de Ciencias de la Comunicación, cuarto semestre. Objetivo “Ser feliz, vivir intensamente y servir a los demás”, Pasión; Viajar y conocer el mundo, leer y disfrutar del cine. Amante de los animales y la naturaleza, futura guionista de contenidos documentales audiovisuales y posiblemente periodista.