Más que ciencia ficción: una lección de estrategia y algo más.

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Basada en la novela  El juego de Ender (1985) de Orson Scott Card, ubicada en una estación espacial en el  2070, la cinta  narra la historia de Andrew “Ender” Wiggin,  quien es reclutado desde los 6 años de edad en la Escuela de Batalla, una estación espacial de niños superdotados a quienes preparan en estrategias avanzadas para enfrentar la guerra contra los insectores, una especie extraterrestre que ya había realizado una primera invasión a la tierra. Ender es un niño superdotado que es entrenado por la Flota Internacional para liderear la guerra contra los insectores. Otra película más de ciencia ficción, con abundantes efectos especiales, despliegue de avanzada tecnología y demás, es lo que piensas al acudir a la sala de cine y sin embargo….

Más allá del atractivo que siempre suponen los elementos anteriores, que sin embargo, nunca serán  suficientes si no hay  un buen guión, para mi gusto lo interesante de esta cinta es  que el 90% de la trama se desarrolla en el entrenamiento de Ender como líder de la operación, en su proceso de iniciación con diferentes equipos y niveles que con gran habilidad estratégica el chico va superando. Se trata de todo un despliegue de tácticas para lograr derrotar al enemigo extraterrestre en prácticamente una sola batalla, algo así como “un solo tiro”.  Lo que llama mucho la atención, y por lo que la cinta es más interesante, es por el planteamiento de múltiples tácticas como el trabajo en equipos especializados, el alto desempeño de los integrantes, los factores psicológicos, racionales y emocionales que son medidos, calculados y dirigidos por el Coronel Graff (Harrison Ford) y una psicóloga (Viola Davis) para que Ender pueda lidiar con situaciones de presión y competencia; el desarrollo muestra las alianzas estratégicas que va estableciendo en el proceso para lograr un liderazgo real entre su equipo y vencer a los competidores, que son otros equipos de muchachos reclutados como él; aunque  Ender ha sido seleccionado desde el inicio para ser el líder de la operación.  Por supuesto, la narración incluye  factores decisivos de la historia de vida de Ender: tiene dos hermanos, uno mayor que tiene aptitudes de líder, quien fue descartado por ser demasiado violento, y una hermana, Valentine (Abigail Breslin) de gran inteligencia pero muy “emocional” lo que la hace “débil” para esa tarea; así que de los 3 Ender es quien equilibra los dos aspectos: es racional, determinante, posee un alto dominio y control de sí mismo, uso de una violencia calculada y contundente, cuando se requiere superar un “obstáculo” para seguir adelante hacia sus objetivos, pero no es un chico frío, sin emociones, lo que al final del día es parte de su personalidad y fuerza; así es que por más calculada que sea la estrategia, la vida es compleja y tiene aspectos imprevisibles y variables que se salen de control, esa es otra de las lecciones.

A través de lo que parece ser un videojuego, Ender logra establecer un atisbo de comunicación con un insector, una especie de sueño en el que se recrea un escenario que pareciera ser el del espacio de los insectores, la hermana aparece en el esenario y se encuentra en una situación que no logra descifrar y comprender el significado. Pero lo más interesante viene al final, cuando Ender realiza su último entrenamiento como líder de la batalla contra los insectores, como un director de orquesta despliega toda su capacidad estratégica y de mando, innova, se arriesga, logra infiltrarse en la defensa del enemigo y destruye su planeta; sin embargo, no era un simulacro, la situación fue real. Cuando el coronel Graff (Harrison Ford) le informa que no fue un simulacro, sino una situación real y lo felicita por vencer al enemigo, Ender se enfurece y le cuestiona si no hubiera sido posible encontrar otra forma, otras estrategias, tal vez comunicarse  con ellos, saber qué buscan y le increpa que ahora él cargará con el hecho de haber  destruído a toda una especie. En  el film se plantea un evidente choque entre una vieja perspectiva de guerra y dominio, frente a una nueva visión que contempla otras estrategias como la posibilidad de comunicarse y tener otro tipo de encuentro ante los extraños para conocerlos y saber qué buscan, por supuesto que ante una posible amenaza cualquier sistema optará por la defensa e incluso la ofensiva;  sin embargo, es un planteamiento muy interesante el que Ender formula al final del filme.

Así, la cinta establece una conclusión que es una nueva vuelta de tuerca al poner sobre la mesa si no será posible buscar  alternativas ante las amenazas del exterior, que sean resueltas no sólo a partir del poder destructivo de una civilización, frente a otra, sino apartir de la comunicación, por ejemplo.

Si la vieron ¿qué opinan?

www.endersgamemovie.com