México: futuro y no pasado

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Por: Mayra Alejandra Ávila Suárez

¿Por qué el mexicano es cómo es? ¿Qué tiene que ver la historia con la idiosincrasia del mexicano? Los antecedentes del pueblo mexicano se remontan a finales del siglo XV y principios del XVI, cuando comenzó el furor europeo por el continente americano. La Corona española otorgaba reconocimientos, entre otros beneficios, a todo aquel navegador independiente que se aventurara en estas tierras, y por supuesto rindiera cuentas de las riquezas que hallaran. Entre ellos encontramos principalmente a Cristóbal Colón, quien llegó a la isla de Santo Domingo en 1492, a partir de entonces comenzaron a llegar más y más exploradores, entre los que destacan Diego de Narváez, primer gobernador de Cuba, y su subordinado Hernán Cortés, quien no tardó en independizarse de su mando, puesto que fue un personaje muy astuto, que supo mover muy bien sus piezas para conseguir su objetivo: Tenochtitlán.

Recordemos que los indígenas en ese entonces contaban con una organización impecable, un sistema de castas, de religiones politeístas y un riguroso sistema normativo social basado en el tributo. La consigna era que todo pueblo conquistado debía pagar tributo a Tenochtitlán, la cual formaba parte de un poderoso conglomerado llamado Triple Alianza, constituido también por Texcoco y Tacuba. El tributo era la base de dicho sistema económico, por lo que a la llegada de los españoles, Moctezuma emperador de Tenochtitlán, creyéndolos un poder superior, les ofreció toda clase de riquezas para que partieran con ellas. Sin embargo en vez de partir, los españoles decidieron quedarse; debido a la ambición y la búsqueda de riquezas.

Dicha búsqueda de bienes materiales se ha mantenido a través del tiempo, y hoy día lo podemos observar, el sistema capitalista quizá haya encontrado sus inicios psicológicos en la Conquista, puesto que la persecución monetaria es lo más importante para la sociedad actual, en donde el tiempo es dinero y todo puede ser comprado por éste. Nos hemos ido convirtiendo en una sociedad hedonista, para la cual el placer es el fin último. Es por esto que la apatía y el egoísmo se hacen presentes día a día.

La historia mexicana nos muestra un pasado glorioso, con grandes pirámides y grandes personajes, en donde un día todo fue bello. Está bien que el mexicano se enorgullezca de ello, sin embargo, es necesario que se libere del pasado para poder avanzar. No hemos podido superar más de 500 años de historia, seguimos viviendo esa misma realidad, transportando nuestra mente hacia aquella época, lo que nos lleva a guardar rencor hacia cualquier extranjero raro que muy probablemente viene a despojarnos de lo que es nuestro, por lo que hay que defenderse, y a quien se una con ellos, “los otros”, es malinchista; nuestra desgracia es culpa de todos menos de uno mismo: la crisis económica es culpa del PAN, la muerte de inmigrantes mexicanos es culpa de Estados Unidos, y el que no seamos una potencial mundial es culpa de los españoles. El mexicano no tiene culpa ni disculpa.

Nuestra historia también está llena de mitos, hay muchos huecos, incógnitas y mentiras. Por ejemplo, los niños héroes, que en realidad no existieron, o la supuesta venta del territorio mexicano por Santa Anna, o que Porfirio Díaz no hizo más que esclavizar a la población, cuando en realidad sentó las bases para un México moderno, con vías de transporte ferroviario y medios de comunicación. La historia está hecha para ennardecer a las masas, que son más fácilmente manipulables de esta manera.

Por todo esto, el mexicano se ha ganado el título de impuntual, corrupto, egoísta, flojo, “mal hecho”, sucio e ignorante. Existe evidentemente, una crisis de identidad, puesto que tenemos complejo de “conquistados”, lo cual se convierte en un pretexto perfecto para justificar la mediocridad en todos los ámbitos de la vida, lo que permite evadir cualquier responsabilidad, para mejorar tanto en lo personal como en sociedad. Todavía hay un pequeño Hernán Cortés en el inconsciente colectivo.

Es necesario hacer un recuento del pasado, aunque sea doloroso, para identificar nuestros errores y poder corregirlos, mas no para aferrarnos a él. Es tiempo de reaccionar, porque no es posible vivir del pasado, como bien lo decía Benito Juárez “futuro y no pasado es lo que México necesita”.