Molotov

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Por Sofía Isari Ku Reynoso

Iniciaron su carrera en 1995, pero comienzan a ser reconocidos en 1997 con su primer LP ¿Donde jugaran las niñas?, el cual incluía títulos como “Cerdo”, “Puto” “Chinga tu madre” y “Más vale cholo”, entre otras canciones. Es una banda que hace sátira política y a su vez crítica social.

En 1998 ganaron el Grammy Latino bajo la categoría “mejor disco de rock alternativo”, e incluso fueron comparados con otras bandas exitosas y de talla internacional como The Red Hot Chili Peppers y The Bestie Boys.

En su época, sus letras causaron gran revuelo puesto que eran muy agresivas e irreverentes. Molotov es una banda que a menudo canta para quienes son considerados las minorías y los marginados, que ataca al gobierno y expone su corrupción y sus faltas.

A pesar de que muchos han criticado sus letras y de que otros consideren que la música no debería de ser ensuciada con “groserías”, un gran número de personas encuentra en ellas mensajes y posturas que reflejan lo suyo. Lo anterior a pesar de que, en un principio, algunas radiodifusoras se negaron a transmitir las canciones del grupo que contuvieran lenguaje altisonante.

En el 2014 editaron su más reciente disco, “Agua Maldita” y han dado conciertos en América y Europa para promocionarlo.

Este artículo, sin embargo, no tiene como propósito hablar de su carrera discográfica, sino de una canción en especial: “Gimmie the Power”. Esta canción, a mi parecer, dijo lo que tenía que ser en el momento preciso.

Gimmie the Power tiene una letra notable, que hace referencia a la realidad vivida en un país tan corrupto como México.

Pero, ¿por qué? ¿Qué dice la letra? La canción acusa de corruptas a figuras de autoridad como la policía y denuncia sus abusos y extorsiones; acusa a los gobernantes de no compartir las riquezas con los más pobres; expone la corrupción del gobierno y la desigualdad entre las clases sociales, y habla sobre el abuso de poder y el egoísmo criminal de los funcionarios y presidentes de nuestro país.

México tiene una larga historia llena de cultura y de gente valiosa, pero igualmente reprimida y explotada. Los mexicanos son sometidos con las armas del miedo: la dictadura y la desinformación.

Por otra parte, en este país cada vez más existen solo los “extremos”: los que son realmente pobres y viven en hambre y miseria, y los que son exageradamente ricos. Pero esto es algo que los gobernantes no desean que sepan los ciudadanos, o al menos desea que lo ignoren. Empero, todas las fallas que existen no constituyen ningún secreto, como los fraudes electorales y el uso faccioso de los medios de comunicación.

Durante gran parte de los procesos electorales anteriores, el partido de estado se aprovechaba de rezagos sociales como el analfabetismo, además de que el gobierno se sirvió en no pocos casos de la intimidación, la tortura y el asesinato para imponerse a quien estuviera en su contra. La libertad de expresión era inexistente, e incluso al día de hoy se suscitan eventos que evocan ese pasado lamentable y lo hacen parecer más vivo que nunca, como el caso de los cuarenta y tres estudiantes normalistas desaparecidos en el estado de Guerrero.

La música siempre ha sido un importante modo de expresión- en especial el rock and roll- y como dijo Alex Lora en el documental Gimmie the Power: “el rock es una música cien por ciento rebelde y contestataria”. Sin embargo, incluso en ese medio, son pocos los que realmente retan al gobierno y cuestionan sus actos, como sí lo hace Molotov, quienes a través de su música dicen lo que muchos piensan y desearían decir públicamente.

En nuestro país, el rock siempre he sido rechazado por un importante sector de la sociedad que lo tacha de inmoral, satánico, peligroso, rebelde o como una amenaza. El rock fue parte del clima cultural que alimentó fenómenos sociales como el movimiento estudiantil de 1968, que fuera reprimido de manera trágica el dos de 0ctubre de mil novecientos sesenta y ocho, durante el gobierno de Díaz Ordaz.

OCTUBRE08Lo que los estudiantes pedían, entre otras demandas, era respeto a la constitución y dialogo público con el presidente, cosa que no era motivo de alarma, sino una obligación constitucional del gobierno, como lo dice el escritor Juan Villoro. Tlatelolco fue calificado como terrorismo de estado, pero en su momento fue a los estudiantes a quienes se acusó de terroristas.

Posteriormente subió al poder Luis Echeverría Álvarez, quien fue el primer53412_NpAdvHover presidente que surgió de la burocracia sin ocupar antes un puesto electoral. Durante su mandato, y tres meses después de la matanza de estudiantes de junio de 1971 -el llamado “halconazo”-, se celebró un festival de rock y carrera de autos en Valle de Bravo, en el estado de México, al que acudieron más de doscientas mil personas. Los medios de comunicación oficialistas lo condenaron y publicaron titulares negativos al respecto, ligados al sexo, las drogas y el satanismo. Lo anterior a pesar de que el llamado festival de Avándaro transcurrió en calma y no se registraron disturbios, alteraciones al orden público ni mucho menos decesos, como la prensa reportó faltando a la veracidad fundamental del ejercicio periodístico. A partir de ese momento, el rock fue vetado en México y ser rocanrolero era casi crimen. La represión y la extorsión de las autoridades policiacas hacia los jóvenes se volvieron la regla, y el rock fue marginado al underground y a los llamados “hoyos funky”.

Molotov creía que era clandestino, no tengo duda de ello, lo que pasa es que el underground es lo que está en la superficie”.

Carlos Monsiváis

 

Con el tiempo las cosas cambiaron y paulatinamente, el rock en México se fue volviendo una comodidad. Para los años noventa, Molotov era uno de los pocos grupos de reciente formación que mantenían un espíritu contestatario, postura que no los alejó del éxito comercial, pues como ironizó Carlos Monsiváis: “Molotov creía que era clandestino, no tengo duda de ello, lo que pasa es que el underground es lo que está en la superficie”.

Molotov encarnaba el descontento de la época. Sin embargo, no proponía una plataforma de cómo debería ser el país, solo decía que no estaba bien. El ele


mento transgresor de Molotov era lo que encantaba al público, y lo que llamó la atención del productor musical Gustavo Santaolalla.

En sus inicios fue un grupo innovador porque decía lo que nadie se atrevía a expresar públicamente, a pesar de las críticas que, desde entonces, reprochan la acomodada posición social de sus integrantes, que ciertamente no fueron “chicos criados en la calle”, sino “hijos de papi” que quizá sólo querían divertirse y causar escándalo.

133El objetivo principal de Molotov es abrir los ojos del pueblo mexicano ylograr un despertar social a través de música irreverente, surgida desde la contracultura. En ese sentido, el coro de Gimmie the Power es muy claro: “Gimmie, gimmie todo el power para que te demos en la madre”. En otras palabras, los mexicanos ya están cansados de ser las víctimas sumisas de este poder; quieren ser ellos quienes lo tomen para remediar lo mucho que se ha hecho mal y construir, con dignidad y justica, un mejor país para todos.