No hay absolutos en la libertad

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Por: Sofía Priscila Pérez Valle

Cuando pienso en aquello que me ata, todas las enredadas veredas conllevan a un mismo lugar, a un mismo ser, a una sola mente, a una serie única e irrepetible de pensamientos; la mía. Todas las veredas concluyen en aquello que hay en mi interior, en cada cosa y situación que interiorizo, en mi lado oscuro, mis deseos frustrados,  mis metas inconclusas, en la imposibilidad de materializar las ideas. Soy presa de pensamientos que revolotean sin parar impidiéndome concebir el sueño profundo, presa del tiempo que se me escapa de las manos, presa del tiempo que anhelo y aún no llega, presa de la liquidez del mismo, de la velocidad, de la inmediatez, presa de los recuerdos, de los estados de ánimo con los que lucho en vano, presa del enojo y el llanto, presa también de la risa incontenible. Suelo llevar mis sentimientos al límite sin embargo sé que son ellos quienes realmente me controlan. Decirlo no me causa pesar. Soy presa de las circunstancias de la vida, de las consecuencias de la imprudencia o la efusividad, presa de la dualidad que mi esencia encierra, presa del conflicto entre lo que expreso y lo que callo, pero por sobre todas las cosas, presa soy de pensamientos incesantes, de mis otros yo, de la volubilidad, del cambio constante, del destino y del azar. Pese a la sencillez, no encuentro sentido en encubrir mi postura, no considero que la libertad sea un concepto totalitario ni absoluto. De hecho estoy convencida de ello, lo vivo a diario, experimento sus virtudes y al darme cuenta de la fluidez de las ideas propias no puedo evitar evocar a ambas; plenitud y libertad. De lo complejo de mis pensamientos se desprende la bellísima capa dorada de las ideas, y allí, en ese espacio y tiempo controlados, me despojo de toda carga, de toda atadura, de todo prejuicio y estándar establecido. En mi mundo ideático, el absurdo y el sinsentido dejan de serlo para tornarse en verdades. En ese universo soy libre de crear cuanto me venga en gana, de pintar el aire, de hacer y deshacer, de ir y venir, de volar, de dar vida a un pensamiento y forma a un producto de la imaginación. Si bien una parte de mí es presa de las ligaduras mundanas, la otra se ha liberado por completo, cuestión que me encamina hacia una perspectiva menos radical: la libertad también es relativa.