Notas para la memoria y Ella

Foto por: Manuel Palencia "Vuelves Nostalgia"

 

18 de Julio 2013

Nunc Stans

Poco a poco el tiempo comienza a su-ceder-se

Pareciera que la una de la tarde ya no duele tanto

que el sol inquieto e impronunciable de las 4 ya no sale.

Pareciera que las 8 de la noche llega más pronto y se va con el mismo ritmo acelerado.

El cuarto de cuatro paredes y dos focos de doscientos watts comienzan a filtrarse por los cabellos despeinados, y terminan, apenas, de recordarle al ser que el lienzo y la hoja en blanco me dan morada en Tierra.Y la corrosión parece empezar a formar alianza conmigo, que no hay otra posibilidad para ambos.

Tan sólo hoy así el día se siente. Mañana podrás llegar y tocar con más fuerza, pero hoy, en este momento, no. Mañana; en un rato; en seguida de esto, podrás venir en mi búsqueda y derrumbar paredes con sólo el recuerdo. Tendrás la capacidad de dar motor al anhelo, y decir: “aquí estoy, no me he ido y sigo presente. Sigo parada, en el acecho, esperando que salgas y abras todas esas puertas que has estado bloqueando con seguro. Y yo, yo no sé qué decir, yo no sabré siquiera si yo soy el que estará escuchándote.

En alguna caminata, aseguro tu encuentro: en alguna librería, en un café como de costumbre; en una fiesta, donde pueda tomar por la cintura a alguien y callarnos, y saber que el silencio es el más grande confidente, el más noble de todos los sentires y saberes,y en ese momento tomaré al recuerdo por el cuello y lo haré hablar hasta el llanto, hasta que se ahogue en él mismo. Y la fiesta seguirá, y cada vez buscaré más alcohol y más sonido, buscaré más gente para estar solo. Y el ruido se hará ensordecedor, y te cogeré la mano y caminando entre la gente te gritaré cosas que serán imposibles de escuchar.

Tomaré el atajo más largo hacia casa, tal vez con el propósito de tener unos minutos más contigo por calles que, a pesar de su mala traza y su laberíntico ritmo, nos dota de silencio, ese silencio que nos da pies ligeros y cuerpos naranjas, apenas simulados, esto último por faros fundidos que ya parecerían algún cliché estadounidense. Tal vez en algún parque, en una de sus bancas horrorosas, o en alguna fuente o árbol apenas forrado por hojas, te me pongas de frente y me invites al cine o a ir por un americano en algún lugar no tan lejos, y me confieses después, que tienes ya un amor, y que lo amas, y que la barba, los ojos y lo que se trae entre mente, te vuelan la cabeza.

En ese momento yo reiré y con gesto nervioso, electrificante en la cervical, sólo te deseé lo mejor, y sonaré franco y sincero, y en gran parte así será. Dudaré si puedo llevarte a casa, dudaré de que aceptes y me dejes caminar a tu lado por donde alguna vez el recorrido estaba minado de espera, de un “aguardar el llegar hasta la puerta”, entrar y comernos a besos, y sentirnos ya seguros del momento efímero del mundo, de dejar en los besos las dudas, ahí donde ya no pueden volver a vida.Conociéndote, dudo que me dejes acompañarte, será innecesario para ti. Seguro después te lo agradeceré, y sabré que quizá, lo has hecho con ese fin, con el de no volcar de nuevo el cesto de basura con etiqueta de “memoria” sobre nosotros.

Nos dejaremos en algún lugar común para ambos, territorio neutro. Ninguno de los dos será lo suficientemente idiota como para ir detrás de los pasos de alguno. Me iré con un poco de dudas, sí, más dudas: soy dudoso. Intentaré distraerme con la gente, con la hora pico, con la prisa, con el enojo de una jornada de trabajo, con vagones que trasladan, apenas, algunas risas. Me colocaré los audífonos y fijaré alguna canción para el momento, a especie de soundtrack (me imagino con suerte algo de los Doves) y darle al camino a casa un asiento apartado de la ventana que tiene como paisaje amontañadas nostalgias y automóviles con sacrificios del presente.

 

Notas para la memoria y Ella.

por: Carlos Martínez González

Actualmente estudia Antropología Social en la Escuela Nacional de Antropología e Historia

Artes Plásticas y Visuales en la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado “La Esmeralda”