Protagonismo colectivo: El rol de las redes sociales en la difusión de noticias

Por: Danya Cervantes Martínez

Una tragedia semejante a la que se vivió el 19 de septiembre de 1985 en la Ciudad de México se repitió exactamente 32 años después. El suelo se estremeció de manera similar, pero la difusión del hecho, sin duda, se dio de forma muy distinta.
Las redes sociales, específicamente Whatsapp, Facebook, YouTube y Twitter, se convirtieron en plataformas generadoras de tanta información respecto a la catástrofe que en algún punto lograron reemplazar a los medios oficiales tradicionales, quienes hasta hace apenas unos años eran los que notificaban a la población respecto a este y otro tipo de sucesos.
Muy independiente al trágico hecho y a las tristísimas repercusiones, es interesante observar y analizar, desde la perspectiva de la comunicación, el impacto que las redes sociales ejercen sobre la información que circula en el mundo; y aún más interesante el conocer quiénes son los que emiten y difunden dicha información.

Para Orozco, Navarro y García Matilla

“La aparición de nuevas tecnologías ha producido cambios en la comunicación, la información y la cultura, que no sólo afectan a la producción sino también a la recepción. En este contexto uno de los fenómenos más importantes ha sido la incorporación del receptor a la producción de mensajes y contenidos: el emirec. Esta situación no sólo ha dado lugar a una nueva cadena de valor y a la creación de nuevos géneros de comunicación digital: redes sociales, blogs, wikis, plataformas como Youtube, etc., sino que ha afectado a las antiguas formas de comunicación y expresión”. (G. Orozco, 2012, pág. 73)

Los usuarios de las redes sociales ya no son sólo receptores de información, sino generadores prestos, directos e inmediatos que tienen toda la libertad de plasmar lo que deseen en sus perfiles digitales, sin muchas veces tener consciencia del impacto que esto provoca.
El pasado 19 de septiembre, las redes sociales protagonizaron la difusión de información respecto al temblor en la Ciudad de México no sólo por parte de la sociedad civil sino también por influencers como Luisito Comunica, quien obtuvo más de 6 millones 200 mil reproducciones en la transmisión en vivo que hizo desde YouTube, o periodistas como Carmen Aristegui quien mantuvo una transmisión en vivo desde su página web y Facebook durante más de seis horas. Ambas grabadas para ser reproducidas en cualquier momento.
En los dos casos, los comunicólogos tuvieron contacto con testigos de primera mano, fortaleciendo la verosimilitud de sus transmisiones.
Javier Gil García plantea que

“El contexto de crisis de los modelos tradicionales es el mismo que está facilitando el desarrollo de nuevos modelos mediáticos. Esto se debe principalmente a las características de los nuevos modelos. En primer lugar, se sustentan en la participación de la población en las distintas esferas del proceso mediático, siendo ésta la encargada de producir y difundir el contenido mediático, superando así la crisis de legitimidad a la que se enfrentan otros modelos.” (García, 2015 , pág. 16)

Respecto a lo planteado por García, pienso que el uso de las redes sociales como instrumento de un nuevo modelo mediático se ha fortalecido justamente por la crisis en la que los medios tradicionales se han visto envueltos; crisis que se sigue alimentando incluso en momentos trágicos como el del pasado 19 de septiembre, con la “angustia informativa”, nombrada así por Carmen Aristegui, que se suscitó en relación a una presunta niña que se encontraba atrapada en los escombros de una escuela primaria.
Cuando Televisa, la televisora más importante de México, se contradijo en vivo en relación a la información que venía compartiendo desde hace dos días respecto a la búsqueda de Frida Sofía, las redes sociales desarrollaron un rol fundamental para exponer la inconformidad de la ciudadanía en relación a la verosimilitud de la información expuesta, posicionando los hashtags #FridaSofía y #Televisa dentro de los más utilizados en Facebook y Twitter.

“El nuevo modelo mediático no solo no complementa a los modelos tradicionales, sino que se presenta como su antagónico. La causa principal sería el surgimiento de la figura del ‘prosumidor’ como el sujeto en torno al cual se configura el proceso mediático, teniendo como principal efecto la descomposición de las fronteras clásicas entre productores, distribuidores y consumidores del contenido mediático. De esta forma, el empleo masivo por la población de los últimos avances tecnológicos estaría posibilitando la extensión de los procesos de prosumición a la esfera mediática, cuyo resultado estaría siendo la formación de audiencias con potencialidad de convertirse -en determinados momentos y espacios– en un ‘ejército’ de periodistas, alterando así, las relaciones de poder clásicas de la estructura mediática”. (García, 2015, pág.13) 3

Pienso que el uso de las redes sociales para generar y difundir información tiene vertientes positivas y negativas. Por un lado, permite que el contenido sea mucho más rápido, llegue a distintos sectores de la población y provenga de testigos de primera mano; sin embargo, al no haber control sobre lo que se produce, puede ser más fácil introducir información falsa y volverla viral.
En conclusión, el mundo moderno está desarrollando nuevas estrategias para la generación y difusión de información, misma que se genera desde casi cualquier actor, siendo la sociedad civil (organizada o desorganizada) una de los más prolíficas, logrando así que la comunicación sea cada vez más activa y colectiva.

Referencias

1. Orozco, G., E.M.-M.(2012). Desafíos educativos en tiempos de auto-comunicación masiva: la interlocución de las audiencias, Comunicar, 38.

2. García, J.G. (2015) Cuando el 15M envejeció a los medios de comunicación: emergencia de prosumidores y desarrollo de nuevos modelos mediáticos. Aposta, revista de Ciencias Sociales, 66.

3. Ídem.