Quemar las naves

Helena y Sebastián son dos hermanos adolescentes que han vivido toda su vida junto a su madre. Helena y Sebastián son dos hermanos adolescentes que han vivido toda su vida junto a su madre.

 

¿Qué es la libertad?

Libertad es no ser esclavo de tu pasado, ni de tu presente…

Ni de tu futuro…

No tengas miedo y comienza a vivir tu vida.

(fragmento de tráiler 2007)

 

Andrea Contreras*

Quemar las naves es una película mexicana del año 2007 dirigida por Francisco Franco Alba, a partir del guion co-escrito por el director y la actriz boliviana María Reneé Prudencio. La película fue rodada en el estado mexicano de Zacatecas. Se estrenó oficialmente el 10 de octubre de 2007 y es ganadora del premio del público del Festival Internacional de Cine de Morelia.

Inspirada en la vida misma y en los dilemas que en algún momento de nuestro camino enfrentamos. Casera, creativa, desgarradora y muy mexicana. Toda la película, desde el título hasta el final, me parece que representa un trabajo muy bien planeado, que se arriesga a tomar temas fuertes llevándolos con éxito a la pantalla grande.

El título alude a una expresión que nace debido a una maniobra militar de Hernán Cortés (siglo XVI), pero el primero en probar suerte con este método fue Alejandro Magno (siglo IV a.C.) Esta expresión es sinónimo de lanzarse por un objetivo desesperadamente, renunciando a la posibilidad de dar marcha atrás ante un eventual fracaso.

Se dice que cuando Hernán Cortés llegó a México, las tropas tenían miedo por lo que les deparaba el futuro, así que él ordenó quemar todas las naves para que no pudieran volver a sus hogares sin antes haber conquistado.

«Cuando regresemos, lo haremos en los barcos del enemigo»

En el argumento de la película, quemar las naves se refiere que para lograr ser libres tenemos que poder romper lo que dejamos atrás.

Helena y Sebastián son dos hermanos adolescentes que han vivido toda su vida junto a su madre, ella pasa los últimos años de su vida enferma en su cama. Helena y Sebastián se sienten con la necesidad de estar con ella y ayudarla en todo, lo que genera una sorprendente unión y dependencia.

Sebastián, Helena y su madre aprenden a cerrar ciclos y vivir con dignidad.
Sebastián, Helena y su madre aprenden a cerrar ciclos y vivir con dignidad.

Helena, al ver que su madre no puede con las tareas básicas, se ve en la necesidad de adoptar el rol de padre-madre en la familia, haciéndose cargo de la casa, de su madre y de Sebastián. A pesar de esto, aún conserva sus sueños de viajar y volar por el mundo. Al tomar las riendas de la familia, ella muestra impulsos de control y posesión con su hermano. Lo quiere tanto como quiere una madre, podría decirse que sus sentimientos rompen los límites que en nuestra sociedad se tomarían como adecuados.

Conforme transcurre la narrativa en la historia se van abordando temas como la homosexualidad, el incesto, el amor, la independencia, la libertad, el miedo, la responsabilidad familiar, o la búsqueda de identidad típica de los adolescentes. También podríamos hablar sobre el constante condicionamiento que el contexto nos obliga a vivir, analizando la historia en un punto del modelo Gestalt. Helena y Sebastián aferrados a su pasado no eran capaces de vivir el presente, no podían desprenderse de las estructuras sociales que establecen que la mujer cuida de la familia y el hombre provee, sin embargo, ellos eran tan sólo unos adolecentes, que al morir su madre no les quedaba otra opción que agarrar los puestos y vivir sus vidas acomplejadas. Era desesperante observar que los tres, tanto la madre moribunda como ellos, estaban viviendo sin un sentido, ocupando papeles que no querían.

Esta película toca de manera secundaria un problema creciente de actual preocupación: el “síndrome del cuidador”. Este padecimiento presenta una sintomatología múltiple: en lo psicológico: depresión, trastornos del sueño, ansiedad e irritabilidad. En el área social: disminución, déficit en habilidades sociales, retraimiento, aislamiento, soledad y pérdida del tiempo libre. Y en el área laboral (en el caso de Sebastián, en la escuela): absentismo y desinterés por el trabajo o pérdida del mismo. Todos estos factores eran vividos por nuestros personajes.

Para lograr ser libres tenemos que poder romper lo que dejamos atrás.
Para lograr ser libres tenemos que poder romper lo que dejamos atrás.

Helena es un personaje complejo que muestra la dualidad del ser humano en un sólo papel. Primero vemos a una mujer fuerte, que ama y procura el bien de su familia, pero luego con el mismo pretexto de amor y debido a las circunstancias, hace que su inconsciente resalte las partes más impulsivas y salvajes que viven en ella, convirtiéndola en una mujer desdichada. Ella es como esas villanas que te hacen odiarlas por sus acciones pero al mismo tiempo las entiendes, porque sabes que las situaciones han creado lo que son e incluso tienes compasión de ellas y llegas a quererlas. A veces los villanos son más queridos que los héroes, porque son más parecidos a los hombres debido a sus múltiples defectos, lo que crea una identificación con el personaje.

La libertad en esta historia está expresada como la forma de librarse del pasado y el cómo vives los momentos difíciles de la vida. Helena y Sebastián aprenden a dejar ir a su madre y vivir en dignidad. La fuerza de liberación de ambos, es gracias al autoconocimiento y el trabajo personal que hacen para cambiar. Después de la muerte de su madre, se cierra un ciclo y a pesar de tantos años de vivir en un papel que no les correspondía, ambos dejan el miedo y se aventuran a su yo interior; gracias a la tendencia de la realización, teniendo ahora una interacción con la realidad.

La capacidad de conocerse profundamente, genera cambios y sorpresas que ninguno de los dos se esperaba, después de permanecer tanto tiempo en el mar, ambos deciden quemar las naves y no regresar al pasado, sin miedo al éxito y a los prejuicios, emprenden un nuevo camino, aceptando que la única manera de ser felices es funcionando plenamente, es decir; “tener una dirección y no un destino”(Carl R. Rogers) para así no depender del pasado ni del futuro, sino de la felicidad personal.

 

 

*Andrea Contreras, estudiante de Ciencias de la Comunicación, cuarto semestre. Objetivo “Ser feliz, vivir intensamente y servir a los demás” Pasión, Viajar y conocer el mundo, leer y disfrutar del cine. Amante de los animales y la naturaleza, futura guionista de contenidos documentales audiovisuales y posiblemente periodista.