Recuerdos de un sótano muy iluminado

Por Paulina Lara

Desde lo múltiple, lo abierto, lo posible y lo colectivo, nos movimos en un calor que más allá de las temperaturas mexicanas en la ciudad de Mérida, se define cálido por la gente involucrada. Les hablo del Segundo Encuentro Ínter – escénico El Sótano. Un espacio de resistencia, como diría una de las organizadoras, Bertha Díaz, la Maestra en Artes del Espectáculo Vivo  y colega comunicadora. Durante una semana tuvimos la oportunidad de desplazar nuestros sentidos, desde lo corporal y el movimiento, pasando por los masajes mentales en discusión, diálogo e intercambio intelectual, recorriendo nuestra vista y oído por el cuerpo, el texto y la música, en performance en video y en vivo, y disfrutando de la pasión de cada uno de los participantes que desde su biografía, profesión y perfil en comunión con los otros, hicimos de esta reunión internacional una fiesta de la escena contemporánea en todas sus formas.

Comienzo agradeciendo, pues así es como me siento ahora en que la reflexión entra por la memoria reciente…un verdadero placer y orgullo conocer a Bertha, Alejo, Bryant y Maico, quienes al encontrarse hace algunos ayeres, vivieron la oportunidad de crecer en un ambiente honesto, diverso e interesante. Estos cuatro personajes centrales en el relato, crearon un primer encuentro en Sevilla junto con otros buenos artistas que colaboraron en su momento para aprender del otro y crear sin límites de ningún tipo. De ese intercambio surge la publicación El Sótano, un medio digital que a distancia permite la realidad conectada entre amigos, colegas, artistas, críticos, teóricos, amantes del teatro, la danza, las tecnologías, la trans-disciplina…a partir de ese medio se mantiene viva la relación y el contacto con un público y colaboradores interesantes. Así, surge la necesidad de llevar los vínculos al momento cercano una vez más. Se empiezan gestiones para romper las fronteras y poder dar abrazos de nuevo, se trabaja intensamente para llegar al instante en el que las mentes se juntan de nuevo y las risas sean parte central de memorias vivas ¿y qué mejor que unir a otros símiles que se apasionen de manera parecida? Agradecimiento profundo a este cuarteto que generó junto con un equipo maravilloso, un bello encuentro con personas muy diferentes, con artistas y gestores de América latina que ahora esperan con ansias, visitar Ecuador para el tercer encuentro.

Me encantará compartir algunos textos en artículos separados y como alguno que otro lector ya ubica mis fragmentaciones, comas y regresos…ahí les dejo algunas ideas iniciales sobre toda la semana…

 

Choque- resonancia

 

El cuerpo del actor como materia prima y presente, el ritual de prepararte para estar fuerte, listo y que el simple hecho de pararte en escena, te haga lo suficientemente atractivo a los sentidos del otro, la conciencia de tus extensiones como elementos separados que forman una unidad…la chambota del entrenamiento actoral, nos hacen valorar el cuerpo en el instante presente, misma que lleva años, nunca termina, pero sí transforma al actor mientras más elementos tenga para desarrollarse en la tablas. Maico Silveira, el actor brasileño, simpático artista entrenado en el mimo de Decreux, nos hizo sudar al enseñarnos un calentamiento que parte de lo horizontal, en donde hacemos conciencia de la fuerza de gravedad sobre nuestra materia, trabajamos cada extremidad y nuestra columna se prepara…esto nos lleva a una conciencia corporal que al llegar a una posición semi-vertical, nos eleva una vez que hemos identificado nuestro centro, este centro ubicado en la pelvis y de dónde viene toda la fuerza del actor, como alguna vez me dijeron otros maestros. Maico decía que era nuestro triángulo, que tenía que estar preparado para tener la fuerza en cada acción. Esto nos llevó a movernos por “bloques” separando primero nuestra cabeza, luego el cuello, pecho, torso, caderas… trabajamos en parejas, empujando y estirando, creando entonces tensiones y relaciones. Un taller para crecer en la imaginación, para reforzar nuestra conciencia del cuerpo expandido y presente en el espacio; fue además muy bonito ver el desarrollo de acciones en cada participante una vez que podíamos hacer un poco de impro con una silla y un compañero.

 

Sentidos y sentido

 

Bertha Díaz, nos dio la oportunidad de pensarle desde los sentidos. Trabajando sobre la manera de percibir el arte, sobre nuestro acercamiento a la pieza estética y lo que nos mueve en ella, Bertha creó un espacio reflexivo, ambiguo e interesante. La recuperación del primer instante perceptivo, era una de las primicias para dejar de lado nuestros juicios creados a partir de la búsqueda inmediata de significado e historias. De manera simplista, podríamos decir que este taller nos ayudó a desaprender a ver… se nos expuso material auditivo, visual y audiovisual, trasladándonos de la música, a la pintura y pasando por el teatro y el performance trans-disciplinario. Se trataba de hacer una especie de cuadrito que separaba un poco nuestras relaciones iniciales con la pieza de arte. Lo primero que intentamos fue exponernos a lo material, “¿qué vemos, cuando vemos?”, antes de pasar a los momentos de contexto, trasfondo y mensajes, intentar hablar desde nuestro olfato, vista, oído, desde aquello que nos mueve o impacta cuando nos exponemos a lo material. Incluso una compañera decía, “cuando estamos vulnerables”. Ahondaré un poco más sobre esto luego, pero fue un taller en que los participantes y sus propias mentes intelectuales, hicieron los 3 días súper jugosos.

 

Movimiento, política y distancia

 

Las mesas de discusión crearon momentos especiales, diversos y atractivos. Con las diferentes ponencias, se abrieron preguntas que nos han dejado atentos al mundo que nos rodea. Cuando Miriam Huberman nos habla de la coreología, conectando la teoría y la práctica en la danza (y como ella decía, aplica para teatro, ópera y otras manifestaciones de la escena), nos recuerda a Laban y sus distintos descubrimientos sobre estas conexiones de mente y cuerpo. Maico reflexiona sobre el movimiento y deja decir que tanto el mimo como el danzante son parecidos y el entrenamiento y preparación van ligados a esto con lo que arrancaron las mesas. Raquel Araujo nos comparte sus pensamientos e historia sobre el trabajo autobiográfico, la intención ligada a los símbolos, lo que se convierte en materia prima para un espectáculo en La Rendija y sus relaciones con el teatro y el performance (o el teatro presentacional, entendido como lo que no se actúa, sino se vive, se acciona). Esto conecta con Carolina Cortés, que desde su realismo mágico, la investigación que hace sobre el cuerpo en relación con la cultura y nuestras raíces. Ella dijo que algunos artistas usan observaciones del mundo, la herencia y las creencias para crear. De pronto hay una esencia doble en el creador y ella como ejemplo, dice que en su trabajo hay imagen que se va al nahualismo, a la doble piel: chipetote.

Bryant Caballero nos transmitió su encanto por Jorge Dubatti, su filosofía sobre la presencia en esta reunión del convivio teatral, que muy a propósito con la semana entera nos deja reflexionando sobre lo vivo en la territorialidad, el aura y el diálogo que se crea. Pues pensando en el tecnovivio, que aparentemente pierde estas características, de pronto identificamos que hay posibilidad de mantener estas cualidades cuando la obra contiene la fuerza, lo que logre dejar la huella quizá…y me parecería que el colectivo sotanista es ejemplo de ello.

 

La política que está presente en nuestra vida social y que no deja de tocar lo artístico, dio cabida a otra mesa en la que Inga Yances, platicó sobre lo que ahora está trabajando en una comunidad en Tumaco, Colombia, aprendiendo las tradiciones, leyendas y comidas de la gente; logrando hacer un enlace con sus cualidades como bailarina de danza contemporánea. Aprenden de ellos y deconstruyen el movimiento, para dar nuevos significados siempre partiendo de la esencia del lugar y las personas; el contexto es muy impactante, pues hacen esta resistencia artística en contra de las armas, el narco y las desigualdades sociales de la región. Bertha, movió su mente entre autores clásicos y posmodernos, recuerdos históricos de los inicios de la televisión y el cambio perceptual que surge a partir de ese momento; nuestra relación con la realidad se modifica y el arte se plantea el cuestionamiento de esa realidad fragmentada que propone el medio…esto nos lleva a diferentes preguntas sobre la resistencia en un mundo como este; proponiendo a un hombre que emancipado puede mostrarse ante el otro, surgiendo en las subversiones, entendidas éstas como las “otras” versiones, las que dialogan para que no sean intercambiables. Jesús Ramírez habló de un teatro que ha sido siempre víctima del autoritarismo que impera en el país, ponía ejemplos de cómo la estructura hegemónica cuando identifica proyectos que pueden ser útiles, los absorbe y los demás quedan fuera. Ponía algunos ejemplos de becas y apoyos que son para actores y directores y explicaba que cuando hay otros externos a la cuestión institucional, es difícil llenar las salas, lograr ser sustentables. Hizo un recuento contando que el Plan Cultural se ha ido haciendo muchas veces en el andar, como cuando en un inicio, los gobiernos postrevolucionarios eran totalmente centralistas y esa jerarquía no tomó en cuenta manifestaciones múltiples, sino quizá sólo el folclor. Volvemos a conectar algunas cuestiones, ya que Leandro de Regueira estuvo a distancia y dio la charla a través de Maico que tradujo y compartió la experiencia de un trabajo que se encuentra entre lo teatral y lo real, como se cuestionaba en un inicio. Quizá todos coincidimos en que los espacios alternativos, como El Tapanco (lugar que fue sede de muchos de los eventos y que no pertenece a ninguna institución gubernamental), son parte de estas sub-versiones de las que habla Bertha y son de las salas abiertas, alentadoras que proponía Jesús y que empatan con el trabajo que hacen compañeros como Inga y otros…

 

De la distancia en distintos formatos, nos hablaron Daimary Moreno, Patricia Caña, Hayde Lachino y Guilherme Carvalho. Mientras que la primera nos habló de un espacio en Bosque de Niebla, Xalapa, donde el teatro de títeres con un miralejos permite conectar con el mundo creado por los personajes pequeños a través del objeto visual; Paty nos compartió el proceso creativo que acortaba la distancia entre sus prácticas teóricas y creativas en una pieza teatral que se genera a través de su exploración personal. Esto demuestra la amplitud del abanico que se presentó en cada una de las mesas. Daimary comparte el trabajo de los titiriteros que rompen la distancia en un lugar como ese, el diseño del teatro -por Danilo Veras-, permite que puedas visualizar al actor y la obra misma, finalmente dando la oportunidad del convivio del que habló Bryant en días anteriores y que Daimary cierra recordando las fiestas dionisiacas. Paty nos invita a encontrar el camino en el que la relación de teoría y praxis exista, dejando de lado los límites del pensamiento simplificador, un proceso de laboratorio que recuerda a la primera charla que nos trajo Miriam cuando nos habló de la coreología, las clases que jamás son sólo con pizarrón y sólo con ropa de trabajo. Hayde nos habló de la Red Sudamericana de Danza, el espacio en el que distintas manifestaciones han encontrado su lugar sin importar las distancias geográficas; un medio digital que se autogestiona y existe por la colaboración multi-lateral, horizontal y de intercambio. Ahora están por lanzar el canal de TV y ya tienen radio online y esto conecta con Guilherme, Pipino, el artista clown que habló sobre los performances que realizan en Internet, con interacción de cibernautas del globo y que en sus diferentes formas permite ampliar detalles o involucrar producción que no es sencillo implementar en la escena viva; así combina y crea con el uso de las tecnologías.

 

El escenario y la pantalla

 

El primer espectáculo fue “Las Danzas Macabras o el porqué de vernos morir”, obra dirigida por Alejo Medina y que presenta fragmentos de texto, movimiento, proyección y metáforas visuales, expone la muerte en un México contemporáneo, las defunciones en un lugar violento, las creencias antiguas y lo que surge al mezclarlo con otras ideologías; una puesta que habla de exorcizar miedos colectivos. Vemos imágenes cambiantes, escenarios que se mueven y objetos que se utilizan de diversas formas, cerrando con un altar que me recuerda a nuestras fiestas de las almas.

“La huella de tu abrazo” nos permitió disfrutar de tres –o cuatro- espacios creados a partir del contacto con cuerpos presentes: primero Andrea Uchitel nos habla del abrazo en el tango, “bailar diseñando improvisadamente un paseo”, cita que se hace real cuando invita a un espectador a abrazarla y una vez que se sueltan, ella hace una traducción, una interpretación de lo que vive con esa persona particular; a la vez, hay una escultura para dejar un abrazo que compone una huella sonora y visual, pues Fabricio Costa, ha diseñado un programa en el que una vez que se termina el abrazo con la escultura –que posee sensores-, se proyectan fractales que danzan y también hay una música tanguera y cambiante; además se puede dejar una huella en un tercer espacio interactivo, otra escultura que recibe las huellas en pintura de todos los espectadores que así lo deseen, creando un collage de abrazos en un solo torso. Finalmente, el cuarto espacio se crea con el público que ve, que sin haber abrazado –quizá- aun alcanza a percibir las sensaciones propuestas, únicamente cuando por medio de la observación.

Las rutas escénicas movieron a la audiencia desde la Dirección de Cultura, en donde arrancó el Teatro Hacia el Margen con “Punto muerto”, usando todo el espacio y exponiendo diversos temas actuales. Siguió “Pipino on line” de Guilherme Carvalho, un juego con interacción de la audiencia que terminó siendo presencial, puesto que la conexión para el juego falló. Sin embargo, el inicio permitió la duda que él estaba en Brasil y desde allá nos estaba hablando, cuando de pronto sale en vivo, recibió risas y aplausos de aceptación. Nos llevaron al parque en donde Elías Puc ya tenía situados sus “13 cielos”, una instalación sonora que en “suround” presentó música para escena entre unos buenos árboles y una depresión creada con una explanada del lugar, así que esta especie de círculo invisible, pero perceptible, llenó varios oídos en tres dimensiones. “Esto es un juego” fue la propuesta de Ligia Aguilar, en la que los danzantes se movían por una manta que delimitaba su espacio; una serie de ejercicios físicos de impro-contacto en la que había un pajarito-marioneta que ayudaba a definir quién entraba a escena y qué elemento estaba en juego para la acción. El cierre, fue la intensidad de Tomás Gómez y su performance “Ki”, un traslado de 2 horas realizado prácticamente en horizontal y que con el uso de una hamaca, la entrega al recorrido en la banqueta y algunas transiciones en giros y cambios con el objeto, tuvo una audiencia cambiante que iba y venía constantemente.

La video danza presentó en sus tres diferentes sesiones, una serie de elementos combinados; desde la selección misma que fue muy diversa, hasta las temáticas, intenciones y exploraciones del movimiento en miniatura. Algunas producciones muy cinematográficas y cuidadas, otras con un trabajo de locación pensado e impactante, otras jugando con el simbolismo  en el detalle y otras en la conjugación auditiva con lo propuesto en imagen, creando noches de proyección ricas, que devinieron discusiones y buena charla entre compañeros. Además de abrir la invitación a proyectar la selección de la Red Suramericana en donde se desee, ya que está disponible incluso en línea (en algunos casos).

Carolina Cortes y Agustín Orozco presentaron “Crucificción-Relatos de cuerpos dolientes” que en concordancia con la ponencia de ella, presenta una dualidad con el uso del cuerpo y la proyección, el cristianismo de nuestro pueblo, pero impregnado con las raíces precolombinas, y este mestizaje que surge cuando se combinan estos elementos. Ella invita a otros artistas y performeó en el centro de la ciudad, para luego compartir el video de las reacciones, luego pasando a  un performance con proyección dentro del espacio con público ubicado en una convención más teatral. La pieza parece moverse en la fragmentación, tanto de personajes, como de historias o relatos breves.

También se presentó Paty Caña con “Lupita” el trabajo que surge a partir de la investigación que ella platicó en su ponencia, en la que explora las diferentes formas de mostrar el cáncer, siendo menos literal y dejando a la imaginación una vez que sugiere imágenes y acciones. Fueron un par de intervenciones en las que la gente entraba por grupos para ver lo que se entendía como una celebración infantil, ella realizando una redacción en repetición e invitando a acercarse a una especie de maqueta que recreaba el mismo espacio descrito antes.

 

Acciones radicales

 

La fuerza de Jesusa Rodríguez y Liliana Felipe desde que se plantaron en el foro, se hizo presente. Con “una mente tan ágil como colibrí”, como describe Jesús Ramírez a su tocaya, la gente rió, se enojó y conmovió a través de la ponencia que nos presentó la activista, en la que habló sobre su trabajo desde que comienza en los 80s, hasta sus intervenciones impactantes de hoy. Esas que son su manera de hacer arte, conectando política y trabajando a partir de su necesidad primordial: manifestar su desacuerdo sobre la presidencia (que ellas jamás reconocerán) y algunas decisiones sociales, económicas y culturales. Muy radical, Jesusa no cree en ninguna institución; habló de las complicaciones que representa el estar siempre gritando por el oprimido y “toda la chinga” que ha representado su chamba durante estos años. Invita a accionar, dice que la indiferencia es peor que la delincuencia y confía en que la gente unida en las diferentes manifestaciones, aunque aparente diluirse ya en la masa, irá marcando cambios poco a poco. Como nos dijo “yo soy la más pesimista”, pero aun así nos deja un poco de entusiasmo al ver su trabajo y las imágenes que crea en el espacio público: desde la libertad de expresión, les echa a todos y grita-plasma con fuerza su postura. En ese mismo tenor, cerraron las dos con “El Sexto Sol”, como siempre movidas con lo actual, burlándose de nuestras instituciones tan desmoronadas como polvorones y el juego musical que hacen en pareja con las canciones de Liliana.

 

Nunca concluyendo…

 

El Sótano, colectivo escénico… el cuartito –cuarteto- expandible que está en el sub…en las sub-versiones, las que andan de pronto en otra vibración, las que conectan con quien le entra a su ritmo, las que implementan desde lo alterno, lo abierto, lo ambiguo y mega amplio. Sé que hay uno más que ahora no estuvo en el encuentro, pero que forma parte de este inicial esfuerzo que desde España nace para crecer en la distancia, desde el tecnovivio, que ha permitido la creación de redes y que seguramente logrará más impacto cada vez…

Esperando que sin perder su cualidad de cercanía, camaradería y horizontalidad, con la posibilidad de negociar mayores apoyos instituciones –los menos turbios-, logren encontrar más soporte en lo que hoy son buenos cimientos. Quedo más que satisfecha del trabajo que lograron estos chicos al invitar a este ramo de personajes sensacionales en su quehacer artístico y cultural.