Tajamar ¿ecocidio legal?

vista aérea de malecon

Las palabras son importantes y son muchos los que calificaron de ecocidio a lo que sucedió el pasado 16 de enero en el Malecón Tajamar de Cancún, cuando en un par de días, en un derroche de eficiencia poco común, se logró desmontar el 90% de la zona de mangle, según ha quedado documentado por la prensa, ambientalistas, ciudadanos y el propio gobierno local. Muchos ciudadanos de Cancún que fueron testigos y se percataron del hecho han relatado la rudeza y la falta de normatividad en cuanto a la protección de especies de flora y fauna, mientras tanto, por su parte funcionarios de FONATUR afirman que todo se hizo con apego a la ley y los estudios de impacto ambiental realizados desde 2005 cuando se obtuvo el aval para el desarrollo de toda la zona de Tajamar por parte de la Semarnat; sin embargo, esto ha derivado en un conflicto bastante serio para las instituciones involucradas (Semarnat y FONATUR) y para los empresarios dueños de los terrenos que argumentan tener todo conforme a la ley.

Estos lamentables hechos han ocasionado que las miradas de nuestro país y más allá, estén puestas en Cancún y no precisamente con buenos ojos, al grado de que está circulando una petición para que le retiren a nuestra ciudad ser la sede de la COP13 y otras consecuencias más.

Más que abundar en lo sucedido y comentar los pormenores legales del asunto, información que se está revelando todos los días a través de diversos periódicos, locales y nacionales, me parece importante considerar algunos puntos con respecto a la percepción que los ciudadanos se forman a partir de la comunicación en medios y redes sociales y lo que, a mi parecer, ha sido un mal manejo de la crisis por parte de las instituciones involucradas, en contraste con la realidad.

1. Lo primero que hay que destacar es que lo sucedido el 16 de enero es una atrocidad, pues lo que hicieron y el modo como lo hicieron fue muy cuestionado, por más que argumenten tener los permisos y procedimientos conforme a la ley, y a pesar del argumento de que los dueños de los terrenos tienen una fecha límite (17 de febrero) para realizar el desmonte conforme a lo establecido, sino porque además de violentar el amparo logrado en agosto del año pasado, no tuvieron la prudencia para esperar y hacer lo adecuado con respecto al traslado de especies; a muchos nos pareció un típico “madruguete”, estrategia muy común en nuestro país debido a la oposición ciudadana al proyecto.
Las formas importan y haber hecho algo así en la noche a hurtadillas, a sabiendas de lo que esto iba a ocasionar, envió un terrible mensaje que enardeció a los ciudadanos y activistas y polarizó el conflicto aún más, pues hay muchos testimonios y evidencias que muestran que no se realizó con el debido cuidado y protección a las especies que allí habitaban, insisto aunque todo se haya hecho con “apego a la ley”. La ley también importa y sobre todo pesa; según información disponible en diversos medios, en 2005 y 2006 la Semarnat dio el aval de manifestación de impacto ambiental y el cambio de uso de suelo en la zona del mangle del proyeco Tajamar a FONATUR. Manuel Mercado, su director jurídico señaló que “las obras sólo produjeron un impacto ambiental previamente calculado”.
El Malecón Tajamar sigue, no hay razones jurídicas para detenerlo Fonatur

devastacion mangle foto radio formula qr

Aquí radica uno de los problemas fundamentales en este conflicto, a mi parecer, pues uno se pregunta ¿hasta donde la ley es pertinente en este caso?, no es lo mismo 2005 que 10 años después. La conciencia por el medio ambiente se ha incrementado muchísimo en la última década, gracias a los movimientos ambientalistas en todo el mundo y al reconocimiento que los propios gobiernos, como el nuestro, han hecho a través de la firma de una serie de convenios y acuerdos internacionales que nos comprometen con la protección ambiental. Entonces el entrar así por la noche con maquinaria pesada, aparentemente sin el mejor cuidado por los habitantes del mangle, obviamente fue percibido como un acto unilateral y atroz y deja a la institución y a las propias leyes muy mal paradas. Es entonces bastante lógico que los ciudadanos hayan reaccionado como lo han hecho.

2. Las declaraciones del funcionario de FONATUR llegaron tarde y se escuchan muy fuera de lugar cuando 10 días después del desmonte comentó que allí “no hubo ecocidio, ni maltrato a las especies, que se realizó todo conforme a la normatividad vigente”. Así por un lado tenemos testimonios, declaraciones, imágenes de ciudadanos molestos atestiguando dolidos el maltrato a las especies, por otro, a la autoridad declarando que todo estuvo bien hecho como debe ser. La misma PROFEPA minimizó el asunto. ¿Quién tiene la razón? No se puede tapar el sol con un dedo.

3. Por otra parte biólogos, ecologistas, activistas y ciudadanos que forman parte del movimiento Salvemos Malecón Tajamar, quienes han montado guardia en el lugar desde hace mas de 6 meses, afirman que no hubo tal rescate, incluso hubo opiniones divididas entre ellos con respecto a eso, porque podrían reiniciar el relleno y proseguir con la construcción una vez que no haya animales en la zona. Eso por lo pronto hoy se podrá resolver, a partir de la suspensión definitiva de las obras en el lugar.

vecinos se manifiestan. foto de noticaribecommx
Foto: Noticaribe

Así tenemos por un lado inversionistas que reclaman su derecho de propiedad adquirida hace varios años y con el permiso de FONATUR, ésta como la institución que obtuvo a su vez el permiso de la Semarnat y autorizó el proyecto de Malecón Tajamar, los vecinos de la zona y todos los demás ciudadanos y activistas especializados en temas del medio ambiente que forman parte del movimiento Salvemos Malecón Tajamar.
Sin embargo, desde el punto de vista de los discursos, me parece que todo este asunto afecta fuertemente en temas como la transparencia, la relación entre lo legal, lo ético y lo pertinente socialmente hablando, la conciencia, la confianza en las instituciones, tan afectada en las últimas décadas y la congruencia. Ayer mismo escuchaba un spot en la radio sobre el cuidado y la conciencia sobre el medio ambiente, difundido por el senado de la República. Por otro, escuchamos discursos sobre la inversión en proyectos que ya no encajan con un modelo de desarrollo sostenible. Son muchas las implicaciones económicas, sociales y políticas en todo esto.
¿En donde quedan todas las campañas que nos transmiten a los CIUDADANOS para que seamos conscientes y responsables con la naturaleza?¿Cómo les explicamos a los niños y jóvenes que lo que se hizo fue legal, porque así estaba estipulado desde hace años?¿Por qué no se actualiza la revisión de estos proyectos conforme a la vigencia de las leyes?
Lo último sobre este asunto es que hoy mismo el juez segundo de distrito con sede en Cancún suspendió definitivamente toda obra de desmonte y construcción, hasta que se lleve a cabo el juicio correspondiente.

Las palabras son importantes, los hechos también.

Concede juez suspensión definitiva en obras de Tajamar. La Jornada

Myriam Iglesias . Comunicóloga.