Travesía sagrada y Ceremonia del Fuego Nuevo

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Ppolé (Xcaret) 2012. Foto: Bahaus

Este año se llevó a cabo la 6ª Travesía Maya en Ppolé (Xcaret) la laguna de Chancanaab (Cozumel) y Xamanhá (Playa del Carmen) con la participación de 300 canoeros y de 300 artistas, voluntarios, danzantes que representaron con entrega las diversas escenas y danzas que celebran la travesía misma, bajo la dirección artística del Mtro. Alberto Celarié.

Ceremonia del Fuego Nuevo. Foto: Paola Manzanilla

Año con año la Travesía Sagrada Maya organizada por el grupo Xcaret,  y quienes la llevan a cabo, director, coreógrafos, artistas,danzantes, músicos,canoeros, gente de la zona y comunidades, abuelitas, niños, todos, ofrece una experiencia única, pues te involucra, uno asiste no a ver un “show”, sino a ser parte, aunque sea por unos días, de una experiencia artística colectiva.  En esta ocasión lo fue más, pues la travesía  estuvo rodeada de un ambiente que se ha ido alimentando (con mercadotecnia y toda la cosa)  por el mítico 2012,  fecha  que hace referencia con el fin del calendario maya, que es más bien la era en la que termina el ciclo Baktun (cuenta larga equivalente a 20 katunes) y entramos a un nuevo Katún (20 años).  Más allá de las diversas explicaciones, simbólicas, míticas, religiosas  o científicas, que muchos expresan a propósito de esta fecha, la experiencia común que muchos presenciamos en Chankanaab (Cozumel) fue única, pues se llevó a cabo la Ceremonia del Fuego Nuevo, la cual fue dirigida por 3 abuelos invitados de la tradición de los pueblos indios: el abuelo Marzo, el abuelo Tenoch y el abuelo Alvaro, quienes llevaron su mensaje a todos los asistentes para ser replicado a los demás, y eso me dispongo a hacer en este espacio, pasar el fuego que me fue entregado. Con la ceremonia los abuelos abrieron un portal de energía, al decir de ellos, al abrirlo queda establecido como un lugar sagrado.

En la tarde del viernes 18 de mayo, con un hermoso atardecer de fondo, mar y cielo, me instalé a ver  como organizaban los elementos de su ceremonia, cuando Reina Puc, guardiana del fuego,  me invitó de forma solemne y respetuosa a formar parte del círculo de mujeres (13) que ibamos a participar en la ceremonia como guardianas del fuego nuevo; me entregaron un atuendo propio  para la ocasión y a partir de allí me vi involucrada en un ritual que celebra la luz, la unión, la hermandad. La ceremonia inició con un mensaje del Abuelo Marzo, quien se dirigió a los presentes haciendo referencia a que hay que modificar la relación que tenemos en primer término con la naturaleza a la cual hemos despojado y abusado destructivamente, nos hemos alejado de ella.  Nuestras relaciones también están marcadas por el abuso, el odio, la violencia y el despojo, eso es lo que hay que renovar en esta nueva etapa que se vislumbra. Estamos en realidad ante la posibilidad de renovarnos y dejar atrás todos esos comportamientos que nos dañan y nos alejan unos a otros, que nos dividen y destruyen. Somos uno, somos lo mismo, no importa el color.

La noche se fue impregnando de olor a copal, de humo, de fuego, de estrellas, de luna. El abuelo Tenoch dirigió la ceremonia y habló a los presentes, partió de esta idea básica de congruencia: hay que pensar bien, sentir bien, hablar bien, actuar bien…y lanzó un decreto que solicitó que cada uno de nosotros repitiera después de lo que el decía.

Lo que pensamos se hace realidad, existe, hay que erradicar del pensamiento, las palabras de odio, lo negativo, la violencia, es contundente cuando pide no nombrar estos males, alejarlos de todo pensamiento, detenerlos, no invocarlos, no dejar que existan, que crezcan que se apoderen de nuestro tiempo y espacio. Nada más propio para este momento en nuestro país en que la violencia se ha manifiestado en formas trágicas, impensables hasta hace algunos años. No hay que nombrarla, hay que cerrarle toda posibilidad.  Estamos en un hoyo negro, comentó después el abueloTenoch; estamos por pasar a otra dimensión de energía y existencia, recomienda estar en una frecuencia alta, en luz,armonía,paz, los pensamientos negativos vibran en una baja frecuencia. Finalmente, entonces el discurso va en otro sentid: no es apocalíptico, no es destructivo,  no se va a acabar el mundo,entraremos a un nuevo Katún. Más allá de las creencias religiosas o no que cada uno tenga, los que estuvimos allí nos unimos en un mismo espíritu, en una misma intención. Ojalá todo sea para bien,  nos urge un cambio de rumbo y una nueva oportunidad, construida, pensada y sentida desde nosotros mismos, a México le urge.

Después de ofrecerle elementos al “abuelito” fuego, en un altar que contenía jícaras con maíz de los cuatro colores, frutas, miel melipona, agua natural del continente y de la isla, 52 piedras, cuatro guardianes apostados en los cuatro rumbos: venado, lechuza, jaguar, águila, 13 sahumadoras, un altar maya orientado al oriente, que es donde nace el Kinich Ahau, que quiere decir el señor (el “abuelito sol” como le dice el abuelo Marzo), participaron el grupo de música y danza prehispánica de Armando Osorio. Pura belleza y poesía mística lo que allí vivimos, al final  los que quisieron fueron sahumados en un ritual de purificación.

 

 

Con este impactante rayo de luz, amaneció al otro día de la Ceremonia del Fuego Nuevo.