Un corazón que llora

Por: Anna Cristina Plett

 

¿Alguna vez te has imaginado un mundo sin libros, sin la historia de nuestros antepasados escrita, sin imaginación? Ray Bradbury, escritor norteamericano, realizó una obra maestra basada en estas hipótesis, logrando estremecer al lector con sus palabras futuristas en ese entonces.

Ray Bradbury

Ray Bradbury nació el 22 de agosto de 1920 en Illinois y murió el 5 de junio de 2012 en Los Ángeles, California. Debido a la falta de dinero, no pudo asistir a la universidad teniendo que convertirse en autodidacta y aprender de los libros. Gracias a esa carencia, surgieron sus primeros cuentos hasta redactar su novela más famosa: Fahrenheit 451.

Ray Bradbury, considerado por Jacinto Atón de El País, como “maestro de la ciencia ficción más lírica”1 puso a trabajar su creatividad, logrando lo que se le considera su más famosa obra de ciencia ficción: Fahrenheit 451. Las llamas ardientes que queman libros se desenvuelven en un mundo utópico, negro y aterrador.

Fahrenheit 451

Para aquellos que no han tenido la oportunidad de leerlo, este libro trata de Montag, un bombero que en lugar de apagar incendios los provoca para deshacerse de todos aquellos objetos malignos que hacen pensar a los individuos: los libros.

Los libros son considerados malévolos porque, según la base narrativa, éstos impiden la felicidad de sus habitantes al crearles angustia, tristeza y al estar llenos de diferentes ideas. Estos son una amenaza para la humanidad según el nuevo gobierno, por eso los bomberos al destruirlos, refuerza un sistema que vela por el bienestar de la sociedad, su tranquilidad y su felicidad.

En realidad, lo que el gobierno planteado por Bradbury busca es que las personas crezcan incultas y se conviertan en robots, incapaces de pensar ni cuestionar las acciones. Como señala Vargas Llosa1, premio nobel de literatura, “Seríamos peores de lo que somos sin los buenos libros que leímos, más conformistas, menos insumisos y el espíritu crítico, motor del progreso, ni siquiera existiría”.

El motor del progreso, eso exactamente lo que resalta Bradbury en su libro, el cual por cierto es un excelente nombre debido a que es la temperatura en la que el papel de los libros se inflaman y arden en llamas. Los libros, es decir, el conocimiento es el futuro y el progreso; sin ellos, la humanidad sería meramente existencia, sin pensamiento.

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En fin, regresando a la historia, nuestro bombero protagonista comienza a recapacitar al conocer a una peculiar jovencita llamada Clarisse. Ella lo induce a la reflexión, a la observación y por supuesto a la lectura. Por tanto, Montag empieza darse cuenta de la triste realidad en la que ha creído los últimos años, tomando la decisión de abandonarla y creer en el mundo que le ofrecen los libros.

Este nuevo panorama cambió radicalmente su vida, perdiendo a su esposa, a su amigo más preciado, su casa, su trabajo, además de todo lo material, ganó a cambio, sustancia intelectual.

Al final de la historia, Montag encuentra un grupo de catedráticos y lectores egresados o estudiosos de diferentes universidades reconocidas, quienes lo acompañan y guían por el camino de este hermoso y placentero arte: la lectura.

Lo realmente impresionante de este libro es ver cómo alrededor de la novela se desenvuelven diferentes cuestiones: desde el miedo que ocasionan las personas cultas, el poder de los libros, la locura, la injusticia, hasta la intolerancia por creencias diferentes.

La jovencita Clarisse es uno de los personajes del libro que más me gusta, me atrevo a considerarla hermosa, ya que ella, siendo pequeña e inofensiva, desencadena el futuro del bombero despiadado. Todo empieza cuando aparece la chica y en una de sus conversaciones ella dice: “Yo les digo que a veces me limito a estar sentada y a pensar…”2. Aquí se comienza a ver que la joven empieza a insertar un pequeño gusano en la cabeza de Montag. Pensar, una acción que implica tener diferentes ideas en tu mente para poder relacionarlas y así llegar a un juicio propio. Esto, sin duda a las autoridades del libro y actuales, no les es agradable.

Clarisse es considerada una loca, pero para mí es un personaje libre de prejuicios, libre de las autoridades, libre para dejar volar su imaginación, por ello me atrevo a decir que si la libertad lleva a la locura, entonces todos estamos condenados a ser locos.Ray Bradbury

Otro personaje interesante en el libro es el sabueso mecánico. Éste es un aparato-animal, que duerme sin dormir, vive sin vivir, porque es un robot que es manejado por alguien más, sin voz propia, sin pensamientos: “Él no quiere ni odia. Simplemente funciona”3.  Al ser considerados robots, todos piensan igual, dicen lo mismo y no hay lugar para la originalidad, lo cual es otro punto que toca el libro. Entonces se hace una comparación de los humanos con este peculiar robot, todos permanecemos en la banalidad, ya que sin libros, no hay juicios propios, no hay voz propia, no hay libertad de expresión.

Otro tema que se desarrolla a lo largo de las páginas es la felicidad. ¿Qué es ser feliz? “Entonces, todos son felices, porque no pueden establecerse diferencias ni comparaciones desfavorables… Un libro es un arma cargada… Domina la mente del hombre”4, entonces en el texto se plantea que la ignorancia y el conformismo son el rumbo hacia la felicidad.

De igual forma se plasma la gran amenaza que llegan a ser los libros: armas y argumentos convincentes con los cuales se convence a las personas, convirtiendo al intelectual en un líder de opinión, controlando su forma de pensar. Entonces se plantea: “¿por qué los libros son odiados y temidos?…” y la simple respuesta es: “Muestran los poros del rostro de la vida…”5, por lo tanto los libros nos muestran a nosotros mismos, nos identifica con algún personaje, nos crean como personas, por eso se les tiene tanto  miedo.

En algún momento del libro se plantea que ser intelectual es un insulto para la humanidad (suena parecido a la actualidad con la palabra nerd). Ser inteligente, tener fuerza mental, emplear tu intelecto: ¡un insulto! Por favor, si las más grandes mentes siempre controlan las masas, directa o indirectamente.

Por ende, que Bradbury expusiese que ser intelectual es un insulto, llega a ser algo sarcástico y divertido a la vez, ya que en la actualidad, estos son pocos y respetados, pero en la negra utopía que nos pinta el autor, ser uno equivale a un asesino a sueldo.

Un último punto que me gustaría retomar de la lectura es una simple palabra: recordar. ¿Por qué es tan importante recordar? Simplemente para no cometer los mismos errores del pasado, además, se produce un sentimiento placentero al acordase de los sucesos importantes en la vida de uno.Emmanuel-Polanco. Fahrenheit-451

“Y cuando nos pregunten lo que hacemos, podemos decir: <<Estamos recordando>> Ahí es donde venceremos a la larga. Y, algún día, recordaremos tanto que construiremos la mayor pala mecánica de la historia, con la que excavaremos la sepultura mayor de todos los tiempo, donde meteremos la guerra y la enterraremos.”6

En este fragmento expresa la importancia de recordar y preservar el pasado, ya que eso es lo que conforma al ser humano, sus raíces, su historia. Es necesario tener presente el pasado para evitar cometer los mismos errores más de una vez.

Recordar es un placer de la vida, al igual que leer, expresarse, ser diferente y tener tus propias opiniones sobre lo que te agrade o no. En el mundo utópico negativo que nos plantea Bradbury, expone un claro ejemplo del control de las autoridades, algo que se ve en la realidad, pero a menor escala.

Por ello, es importante estudiar, leer, cultivarse, explotar los conocimientos, ponernos retos, trabajar duro, recordar, pensar, reflexionar, entre un sinfín de acciones más, ya que si perdemos la costumbre de hacerlo,  perderemos la esencia del ser humano.

Ahora, ¿te puedes imaginar un mundo sin libros? Yo no, si te gusta leer o no, un mundo sin estos objetos sería la perdición para el humano, ya sean físicos o electrónicos, la historia permanecerá y con ella los libros.

Su relevancia en la sociedad es permanente; los libros enseñan nuestros errores, ayudan a aquellos que necesitan creer en algo, crean mundos al cuales podemos escapar y aprender al mismo tiempo, acompañan al solitario y enseñan al necesitado. Los libros crean una experiencia única al lector.

“Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora.” 

REFERENCIAS

1. Antón, J. (06 de junio de 2012). El País. Recuperado el 26 de abril de 2014, de Cultura: http://cultura.elpais.com/cultura/2012/06/06/actualidad/1338992996_345252.html

2. Bradbury, R. (2003). Fahrenheit 451. México D.F.: Debolsillo, p. 33

3. Ibid, p. 36